Negra

Negra

La sutileza de las emociones

Miami. La sala de espera de un sitio en el que hacen vuelos de esparcimiento. El reloj que corre y el piloto que no llega. Dennis, vestido de punta en blanco con su equipo Converse, aguarda. El piloto sigue sin llegar y las respuestas que dan en el lugar son vagas. Dennis espera. Espera y le va contando a su pequeño grabadorcito una historia. Dennis espera y mientras, la relación con su abuela empieza a aparecer. Años de recuerdos familiares afloran, cuenta como era ella, como era el, como eran ellos juntos, como era esa relación que desde ese pequeño lugar de espías, podemos conocer.

Negra es una obra autentica, que va de corazón a corazón, es íntima, pequeña y enorme a la vez. Este menudo rubio de ojos celestes, cuenta, canta… cuenta cantando, canta contando.

La cercanía que se produce entre el y el público, deja ver el brillo de sus ojos, ese que habla la de sentimientos, de honestidad, de transparencia… lo que se ve pasa, salio de su alma y generosamente lo expone ahí, frente a tantos desconocidos.

El espectáculo es una catarsis, un desahogo, un ajuste de cuentas con el mismo, se percibe la fragilidad de cada pasaje, la sutileza de las emociones que indefectiblemente lo atraviesan y recorren la sala.

Risas y lágrimas juegan entre ellas, se confunden, se abrazan. Dennis canta y cuando canta interpela y hace que se erice la piel de quienes lo escuchan, las letras cobran vida y recorren el espacio como una caricia.

La frescura del protagonista y el humor recorren los cincuenta minutos, el se desplaza, camina, baila, se ríe, se mueve como pez en el agua, se divierte.

Negra es un hasta luego. Negra es un para siempre. Negra es un homenaje.

La puesta es simple y suficiente, algunas sillas, un objeto abstracto que pende de un hilo desde el techo, algunas luces y de costado, atrás, otra silla y el cartel luminoso con los turnos, que solo enciende la mitad.

En esa otra silla, se encuentra Agustín Boquete, el guitarrista, quien lo acompaña en algunos coros y cubre algunos roles necesarios. Un magnifico músico, que ejecuta casi en penumbras y su guitarra habla.

Negra es parte del ciclo “Una voz”, donde se apuesta a encontrar la voz particular de cada uno, esa que sale desde adentro y compartirla. Demás está decir, que el objetivo fue superado.

Sin dudas, un musical que vale la pena ver, que invita a rememorar la infancia, la cocina de la abuela y a crecer con una sonrisa en el rostro y corazón.

Ficha:

Con Dennis Smith y Agustín Boquete

 

Categories: Musicales, Reseñas

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