La luz de un cigarrillo

La luz de un cigarrillo

Ficha

  • Reparto:

    Teatro La Mueca, Cabrera 4255
    Funciones: Sabados a las 20:30hs

 

No soy de aquí, ni soy de allá, no tengo edad, ni porvenir y ser feliz es mi color de identidad …Facundo Cabral

Un departamento de clase humilde en un barrio de los suburbios de New York, una mujer que limpia mientras aguarda ansiosa la llegada de su hijo. No es un encuentro cualquiera, no es una visita màs, es una cita postergada durante al menos cinco años.
Luz (Gaby Barrios) es una inmigrante dominicana, con pocos estudios y mucha necesidad de abrirse camino en la vida a como dé lugar. Crío sola a su hijo, Julio César (Orlando Alfonzo) e hizo todo tipo de sacrificios para darle estudios y un porvenir venturoso. Luz trabaja sin descanso para conseguir esa mínima seguridad económica que le permita sentirse menos esclava en una sociedad que la relega. La llegada de su hijo la llena de ansiedad y alegría, aún cuando su recio carácter le impida demostrarlo. Entre Luz y Julio César se abre un abismo, el tiempo y la falta de cotideaneidad han erosionado el vínculo pero además tienen visiones tan opuestas acerca de temas sensibles que por momentos el diálogo se vuelve tortuoso. Las frases cruzan la estancia como cuchillas afiladas.
Julio César vino únicamente por el velatorio y entierro de su padre, no está dispuesto a quedarse un minuto màs de lo que ello le demande. No disfruta la permanencia en casa de su madre y la actitud de Luz no ayuda para conciliar. El único momento en que él se sentirá en casa será cuando su tía Divina (Mirna Doldán) vaya a visitarlos.
Este viaje obligado será el momento elegido por el destino para que algunos secretos familiares vean la luz y otros están destinados a apenas insinuarse porque revelarlos puede ser muy doloroso, muy irritante.
La dramaturgia de Marco Antonio Rodriguez, plantea el tema de la inmigración como un preponderante pero a su alrededor le agrega puntos que convierten esta obra en una pieza costumbrista. Una obra de teatro en clave de culebrón latinoamericano, sazonada con sus merenguitos, sus cervecitas bien frías, sus recuerdos, sus melodías, sabores y colores propios de los dominicanos, tan amigos de los ritmos calientes del Caribe y tan apasionados a la hora de expresar su sentir.
El texto, escrito de modo exclusivamente localista, por momentos demasiado cerrado para el oído poco entrenado del espectador pero excelentemente interpretado por actrices argentinas con un intenso coucheo en la materia, plantea claramente el desarraigo. Esa dolorosa sensación de “no ser de aquí ni ser allá”, de no pertenecer a ningún lado, de no ser bien visto por ninguna de las dos orillas, la que se deja atrás ni la que se aborda. Los argentinos sabemos bastante de eso y acompañamos ese pesar. Pero no es el único tema que aborda, también habla de una sociedad machista, de generaciones que no aceptan la homosexualidad, ni el decidirse por vivir de lo que a uno lo haga feliz, sino de lo que le genere más ingresos económicos o este mejor visto.
La adaptación y dirección de Daniel Teveles nos presenta un producto con personajes perfectamente delineados, con rasgos personales profundamente marcados, facilmente identificables. Su mirada recrea a la perfección la vivencia de estos seres perdidos, tan cerca y tan lejos al mismo tiempo unos de otros. Con momentos de hondo dramatismo y otros muy hilarantes que ejercen de válvula escape para equilibrar emocionalmente a la platea.
Son muchas los interrogantes que nos surgen cuando terminamos de ver esta puesta. ¿Es necesario presentar a los personajes como auténticos dominicanos sin serlo? ¿Es válido el esfuerzo? Personalmente creo que le imprime mucha más fuerza a la propuesta, como espectador se valora muchísimo el trabajo de estas actrices por lograr sostener durante dos horas de función ese tono tan alejado a nuestra realidad. El drama que los atraviesa es común a toda la humanidad, esto pasa en el corazón de una familia dominicana, cubana, venezolana, newyorquina o turca pero a veces es bueno tomar distancia para ver la magnitud del conflicto. Muy buenas interpretaciones, todos los personajes estan a la altura de las circunstancias.
Apoyada en una muy buena escenografía esta propuesta promete, moviliza, abre una puerta para los interrogantes y sensibliza. Es un acto de injusticia omitir nombrar a Lucia De Vita y Raga Martinez, sin sus aportes, la propuesta claramente no sería lo mismo. Calificación: Muy Interesante!

Ficha:

Elenco:

Gaby Barrios (Luz)

Orlando Alfonzo (Julio Cesar)

Mirna Doldan (Divina)

Lucia De Vita (Lydia)

Raga Hernandez (Espíritu del sincretismo)

Coach Dominicano: Vicente Santos

Prensa: Marcos Mutuverria – Duche&Zarate

Asistencia de direccion: Tamara Olivencia

Direccion y puesta: Daniel Teveles

Produccion: Daniel Teveles

Categories: Reseñas

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