La lección de anatomía

La lección de anatomía

Ficha

  • Datos de funciones:

    Información sobre las funciones, en la cartelera

  • Prensa:

    Marcos Mutuverria

 

Aquí, ahora, siempre

La lección de anatomía de Carlos Mathus desentrama cuestiones vitales como lo son el patriarcado, el suicidio, el abuso de poder/familiar, el vivir al límite, cumplir mandatos, la libertad, el amor, el éxito entre otros.

Esta obra produce en el espectador momentos de bronca, pequeñas risas pero si en todo momento un contenido crítico por el cual se fluctúa en toda la obra. Con un principio devenido en un ritual de iniciación el espectador viaja desde el nacimiento de los personajes hasta el momento culmine entendiendo que esta obra muestra el contenido de la vida desde el nacimiento hasta la muerte pasando por todos los sentimientos que hacen a las personas.

La obra en un devenir constante de emociones hace que el espectador sienta repulsión por ese patriarcado que allí se encuentra interpretado por Omar Ponti y hasta por momentos se identifique con aquella joven que debe cumplir mandatos familiares – Soledad Correa- hace que el espectador sufra con el personaje construido. También da cuenta que aquello conocido como patriarcado existió siempre en mayor o menos medida siendo víctimas de imposición de mandatos y desprestigio social (la mujer es inútil, la mujer no puede hacer tales cosas), dando paso a un pequeño momento interno para el espectador de entender que eso busca terminarse hoy en día haciendo valer el rol femenino en la sociedad pudiendo decir NO.

Otro momento crucial en la obra es cuando la obligación al éxito se ve plasmada en su completitud con un padre que vocifera los logros de su hijo realizando un mundo paralelo en el cual ese éxito los llevará a ser la familia más prestigiosa sin entender, que su hijo no es lo que el plasma ni tampoco quiere serlo. Este momento de la obra deja ver entre líneas a muchas familias que aparentan para pertenecer o que padres que al día de hoy proyectan en sus hijos lo que ellos por determinadas cuestiones de la vida no pudieron ser.

El amor personificado por Veronica Romero Sierralta y Lucas Heredia es otro apartado de la obra en la cual el espectador siente el disfrute de lo que realmente es amar, emocionándose con ese detalle de afecto entre los personajes donde los defectos y las virtudes afloran sin dar paso al reproche sino al pleno disfrute y sobre todo a la aceptación de que ser diferentes pero sinceros es lo que lleva adelante a una relación.

Para culminar un momento de mucho impacto que hace que uno abra los ojos y se dé cuenta de la vorágine de la vida es ese final rutilante donde el stress juega un papel central ya que, al vivir día a día en el ir y venir constante, en el cumplir en todos los ámbitos de la vida (trabajo, familia, dinero, responsabilidades, amistades, etc) uno no se da cuenta del ritmo que lleva y eso puede ser fulminante.

Esta obra dirigida por Antonio Leiva hace parte del aquí, ahora y siempre ya que vislumbra temáticas cruciales en nuestro día a día, y es para el espectador un darse cuenta constante de las alegrías y sin sabores de la vida, estrenada en 1972 puede decirse que trata hace 49 temporadas tópicos que seguirán vigentes durante mucho tiempo más pero también, invita a reflexionar que se debe juzgar y presionar menos para dejar ser más y que cada uno lleve su vida adelante bajo mandatos de libertad, solidaridad, empatía y amor.

Es una obra para recomendar ya que es un viaje por estas cuestiones tan cruciales pero de la cual cada espectador sale con una enseñanza y sentimiento diferentes. La iluminación y música acompañan muy bien cada momento haciendo que el viaje que se realiza dentro de la misma sea interesante.

 

 

 

Ficha: 

Dirección: Antonio Leiva

Actores: Ailín Barsanti, Facundo Calvo, Soledad Correa, Yamila Gallione, Luciano Heredia, Hermes Molaro, Omar Ponti, Veronica Romero Sierralta, Javier Salas, Carolina Sobisch, Cristian Zeballos

Categorías: Reseñas

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