Afuera piedras

Afuera piedras

Ficha

  • Reparto:

    Las funciones son los domingos a las 21 hs en el teatro Anfitrión. Venezuela 3340, C.A.B.A

  • Salas:

    Prensa: Patricia Reyes Barrena

 

El enmascaramiento de la verdad

Al ingresar a la sala para ver “Afuera Piedras”, me topé con decorado posicionado diagonalmente, este me dio el indicio de que la obra que estaba a punto de ver no sería como cualquier otra. A esto prontamente se le sumó el descubrimiento de un mobiliario consistente en dos colores: rojo y blanco. Los objetos colocados sobre cada escritorio apenas se distinguían, a causa del primer objetivo: crear un contraste que predominaría a lo largo de toda la obra. Por un lado, el blanco pacífico, equilibrado, puro, que busca conseguir la gobernadora de Plaza Huincul, Fanny Méndez. Por el otro, el rojo peligroso, trágico, amenazante como la situación que viven los tres personajes, quienes se hallan encerrados y temerosos por la revuelta armada que aguarda afuera, volviéndose un fuera de campo siempre presente.

Fanny Méndez (Gisela Corsello) continúa el linaje familiar haciéndose cargo de la gubernatura de Plaza Huincul, apoyada por ser mujer. Sin embargo se encuentra frente a una situación que pone en peligro no sólo su trabajo sino también su vida: el asesinato de una amada familia del pueblo. Es cuestión de horas antes de que la iracunda multitud reunida afuera ingrese al edificio; Méndez necesita un culpable sin importar cuánta verdad haya en ello. Su asistente Sofía (Martina López) parece tener la respuesta en Víctor (Zoilo Garcés), un humilde electricista dispuesto a cargar con la culpa; pero no será gratis.

Las convincentes actuaciones son apoyadas por dos factores claves: un guión claro en la psicología y maneras de hablar de los personajes, otorgándole potencia a cada una de sus palabras; y una iluminación fantástica que aclimata al espectador en cada fragmento, sumergiéndolo en la crisis en la que se encuentran los protagonistas. El ambiente que se respira en cada secuencia varía de acuerdo a la temática, bordeando por momentos la iluminación clásica del film noir con una femme fatale reflejada en Méndez, y por otros momentos acercándose a la detención del tiempo y exteriorización de las sensaciones que nos remiten inevitablemente a David Lynch.

La alteración cronológica de las secuencias produce un efecto único en el espectador, quien no se concentra en ordenarlas en base a la causalidad, sino que focaliza su atención en la tensión presente en cada palabra, que es igual de potente que el ruido de las piedras lanzadas hacia las ventanas constantemente. Pronto comprendemos que ninguna frase tiene originalidad, sino que es producto de la frase que dijo otro personaje en un momento previo. La adecuación del discurso al fin políticamente correcto le hace preguntarse al espectador acerca de cuál es la verdad, si acaso existe o si es parte de una puesta en escena similar a la que sucede en el despacho de la gobernadora de Plaza Huincul.

“Si uno no lo ve, no existe” afirma Víctor. Esa frase rondó en mi cabeza a lo largo de la obra. Para que algo exista, hay que verlo; no hace falta comprenderlo o saber cómo llego a nuestros ojos, o si es cierto o una puesta en escena, con tal de verlo, existirá. Esto es lo que sucede con el homicidio de la familia González Tuñón. Se necesita ver a alguien pagando por el crimen cometido para que exista esta justicia; no importa si es justa o cierta, lo importante es que alguien se haga responsable para que el pueblo pueda descansar en paz y celebrar la Fiesta del Cordero el fin de semana siguiente sin ningún problema.

“Afuera Piedras”, la brillante obra de Laura Loredo Rubio, supo cómo eludir el foco en la curva dramática para poder concentrarse en la creación de ese ambiente de mentiras tan real que provoca en el espectador la pregunta de si alguna vez conoció la verdad.

Categories: Reseñas

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