Las paredes oyen, las pinturas hablan.
Cuadros con pinturas por todas partes, algunas colgando y otras tiradas en el piso. Varios espejos, una mesa con pan y vino. Una tenue luz posa sobre la cara de Pablo, él estaba quieto hasta que comienza a recordar.
La obra es un viaje introspectivo hacia la mente de Picasso, pasando por todas sus etapas, contando sus aciertos y sus penurias, sus deseos y tentaciones, humanizando la figura de este gran pintor.
La obra viaja a través del tiempo repasando cada momento de la vida del pintor, utilizando las prendas para posicionar en qué punto histórico se encuentra, por ejemplo para sus comienzos el actor estaba vestido de pijama y bata, el todavía no era famoso además empezó de muy joven en el rubro, en su adolescencia ya le encargaban pinturas.
El intérprete demuestra la inspiración en la obra del pintor con su actuación. Así como en la faceta cubista de Picasso un rostro tiene muchas caras, el actor con los movimientos alocados, histrionismo y múltiples emociones para una misma cosa alude muy bien a lo que transmite el artista en sus obras.
Luces tenues y cuadros por todos lados ambientan la obra en un lugar onírico, como si estuviese adentro de la mente del pintor. Las paredes y el techo con pinturas que miran de frente y una leve oscuridad que difumina los bordes de los objetos hacen sentir que el tiempo y el espacio no son algo lineal, como en sus lienzos.
Más allá de un homenaje, este monologo es la forma de ver la trayectoria de su vida a través de sus ojos, pudiendo escuchar y ver los pensamientos que le surgían en momentos importantes de la vida del pintor, descolgándolo del poster en la pared y humanizándolo.
“Un Picasso” es un repaso por la vida de un pintor icónico de la historia del arte demostrando que además de ser un genio también fue un tipo común.
Ficha:
Actúa: Fito Yannelli.
Dirige: Javier Margulis.
Género: Unipersonal
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