Stranger sings

Stranger sings

En Hawkins pasa de todo.

Irreverente, desobediente y locamente creativo: el musical “Stranger Sings” se aleja de lo esperable. Si bien el argumento es el mismo que en la serie en la que se inspiró “Stranger Things”, la obra está llena de sorpresas y giros que suman positivamente a una historia divertida y por momentos hilarante.

Ambientada en 1980, hace referencia a un grupo de niños que enfrenta fenómenos sobrenaturales en Hawkins, un pequeño pueblo de Indiana, en el que “nada pasaba” hasta que uno de los chicos es abducido hacia una dimensión desconocida. En la aventura por rescatarlo, encuentran a una niña con poderes que había sido objeto de experimentos en un laboratorio. Todo muy normal.

En Stranger Sings la puesta escenográfica es simple pero precisa: una mesa con una partida del juego de rol Dungeons & Dragons, una pared de la que cuelgan luces navideñas,  teléfonos de línea.  Elementos que recorren una variedad de ambientes que los seguidores de “Stranger Things”  identifican de inmediato, pero que no dejan afuera a los que nunca vieron la serie original emitida en la plataforma Netflix.

La adaptación y traducción son puntos a destacar. En los diálogos se cuelan expresiones pícaras y sarcásticas sobre los estereotipos de la serie yankee. La inclusión de términos bien argentinos le aportan frescura y logran que el público se identifique con los actores. Ellos ponen en palabras cosas que muchos de los espectadores posiblemente han pensado mientras miraban la serie.

En cuanto a lo musical, Stranger Sings se permite ciertas licencias creativas e incorpora canciones que están totalmente instaladas en el imaginario colectivo y que son la perla de la obra. Un recurso que sorprende gratamente y se gana los aplausos del público.

El vestuario resulta sumamente efectivo: los personajes del musical lucen prendas muy similares a las de la serie, con looks recreados con  especial foco en las pelucas. Sin embargo, todos tienen pequeños detalles que hacen la diferencia, marcan su personalidad y realzan ciertas características de forma irónica.

Bajo la dirección de general de Sergio Lombardo, el elenco brilla sobre el escenario, crea climas y transmite emociones. Los actores se convierten en cómplices del público, se animan a romper la cuarta pared y hacen lugar a situaciones muy graciosas. Se valen de chistes políticamente incorrectos para dejar un mensaje de inclusión e igualdad, pero sin ser empalagosos.

En este musical los protagonistas son inesperados y encuentran cierta justicia narrativa que en la serie no hallaron: una mención especial a la intérprete de Barb, Luli Ingold, por su talento destacado y, por supuesto, a los árboles. Sí, a los árboles, que lo dieron todo.

Los roles son equilibrados y sin diferenciación de importancia sobre el escenario. Si bien se reconoce quiénes son los protagonistas, hay otros personajes que cobran valor y que aportan mucho sentido a la historia que plantea esta parodia.

Stranger Sings trae un Hawkins cercano, cotidiano y auténtico, casi argento. La obra toma a los personajes de la serie original y los repiensa para lograr una parodia con la acidez justa y el respeto necesario.

Un musical obligado para los amantes del género y una buena puerta de entrada para aquellos espectadores curiosos que nunca experimentaron una obra de este tipo y quieran pasar un momento más que agradable.

Ficha

Elenco: Jazmín Fernández, Felipe Alonso, Luciano Cutini, Paulo Arlettaz, Paloma Zárate, Gonzalo Cano, Luli Ingold, Flor Regina, Federico Sorrentino, Justo Santillán, Tomás Le Pec, Agostina Trímboli, Victoria Luberto, Sara Botta Benzo, Marco Franchi, Malena Bruzzo.

Dirección general: Sergio Lombardo

Asistente de dirección: Mariano Chami

Libro, Música y Letra: Jonathan Hogue

Traducción y adaptación: Sergio Lombardo

Asistencia de producción: Juana Fagan y Pablo Paez

Dirección musical: Nicolás Regueiro

Dirección coreográfica: Nicolás Armengol

Escenografía y backstage: Francisco Lamattina, Sofía Gomez

Realización de Títere: Gustavo Garabito

Vestuario: Bernardo Marin y Agostina Trimboli

Luces: Sergio Lombardo y Max Pastorelli

Sonido: Ignacio Yuba

Género: Musical


Categorías: Reseñas

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