Paternoster

Paternoster

Ficha

  • Datos de funciones:

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  • Prensa:

    Adriana Yasky

 

Casa tomada

 

Si es posible cometer el atrevimiento, hay un ethos uruguayo. Algo sobre su tranquilidad, de estar “a tierra”, su cadencia, su simpleza. Aún así, no hay que engañarse: lo uruguayo, por sosegado no es menos pasional y hasta brutal, por momentos. A lo argentino, lo uruguayo le viene siempre de maravillas. Porque lo ayuda a desenmascarar el artificio adicional, la falta de pausa, lo pretencioso de más.

 

Argentina tiene la suerte de tener grandes aportes uruguayos a su cultura. Para sorpresa de muchos, una de las películas más emblemáticas del cine nacional fue escrita por un uruguayo. Hace poco, ante la lamentada muerte de Brandoni, se reflotó una entrevista donde un pésimo periodista le pregunta “¿de dónde salió eso de las tres empanadas?”, ante lo que el actor respondió: “Estaba escrito”, con una sorna que habría dejado sin dignidad a cualquiera. Si Esperando la carroza estaba escrita antes de volverse una película argentina, es porque antes existió un dramaturgo uruguayo que la escribió. Y este dramaturgo se llama Jacobo Langsner.

 

En realidad, Langsner es nacido en Rumania devenido uruguayo. Pero también es un trotamundo, porque habitó el suelo argentino y, luego, el suelo español. Además habitó el teatro, el cine y la televisión.

 

En su madurez creativa, produce un texto que profundiza en lo grotesco de las piezas que lo consagraron, pero que también incorpora dejos artaudianos como los que supo tener también Roberto Artl.

 

Paternoster es una pieza para tres actores en los que el público empieza riéndose hasta que en un momento deja de hacerlo. Por los mejores motivos posibles.

 

Una pareja (Mucio Manchini y Cecilia Cósero) se muda a la casa de una jóven (Delfina Valdiviezo). Ella es, tal como suena, una bestia que se alimenta a base de leche y que parece vivir sólo para satisfacer su apetito sexual. La pareja de buenos samaritanos, por algún motivo, viene trotando entre distintas viviendas enfrentando dificultades para asentarse. Con mucha pulcritud y entusiasmo, la pareja le señala a la jóven alguna disidencias en su estilo de vida. Intentan, con buenos modales, llevar a la jóven al camino del señor. La moral es mencionada constantemente a lo largo y ancho. Tanto que la palabra queda desgastada como si fuera el escudo de un equipo de fútbol.

 

Lo que de primeras parece una comedia de enredos o de encierro, de improviso, se vuelve una comedia negra; que pone algunas de las máximas del teatro de la crueldad en escena. Como la de “echar a dios del escenario” o la de pagar “crimen con crimen y venganza con venganza”. Con esa cuota ideal entre lo irreal y la forma más brutal de encarar lo verdadero.

 

No sólo la dramaturgia es uruguaya, la puesta también. Mateo Chiarino es muy parecido a Langsner en lo de trotamundos y de tipo que hace de todo. Aunque tiene sólo 42, ya hizo más que muchos que ya no hacen más. Junto a su mujer, Cósero, vienen aportándole desde hace unos buenos años a la cartelera porteña esa uruguayidad que tan bien le hace.

 

Su Paternoster pone el énfasis en lo actoral. La búsqueda es encarnar sin juzgar, ni caricaturizar. La escenografía se reduce a la menor cantidad de elementos posibles, con la función de contar cómo la pareja gana territorio y somete a la joven. No hay síntesis, ni intercambio. La obra se despliega como una simple partida de T.E.G. De nuevo, simple pero no por eso menos brutal y alegórica.

 

El público se preguntará con razón “¿qué tiene para decirnos hoy una obra de los 70 ‘s?”.

 

En escena, Charino, pone uno de los principales problemas de la sociedad contemporánea. La incapacidad del encuentro con la otredad. Hoy en día una de las principales razones para este problema es la segmentación, las pantallas, el agobio. Pero aún subsiste otra razón que ya existía antes: la moralidad.

 

Las peores atrocidades son cometidas sistemáticamente por las personas más moralistas. Esto que parece una contradicción, es una constante histórica y social. Para no sucumbir al atropello más arrollador sobre la otredad (sobre el que piensa y hace distinto) hay que dudar de las creencias propias, desprenderse del arnés ideológico que estructura y oprime, concebir como posible algo diferente. Paternoster, lo uruguayo en argentina y el arte, sirve para eso.

 

Ficha

Autoría: Jacobo Langsner

Actúan: Cecilia Cósero, Mucio Manchini, Delfina Valdiviezo

Diseño de vestuario: Gabriella Gerdelics

Diseño de escenografía: Gabriella Gerdelics

Música original: Tom CL

Diseño De Iluminación: Antonio Leaman

Diseño gráfico: Pablo Vega

Asistencia de dirección: Mariano Cáceres

Producción ejecutiva: Adriana Yasky

Dirección: Mateo Chiarino

Género: Comedia negra.

Categorías: Reseñas

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