La culpa es de la tierra

La culpa es de la tierra

Ficha

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  • Prensa:

    Paula Simkin

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Tierra de resistencia

Versión libre de un clásico de Federico García Lorca, Bodas de sangre que, en esta oportunidad es presentado por el Grupo Libertablas. La adaptación del texto pertenece al mismo director Luis Rivera López, haciendo foco en las contradicciones internas de los personajes y la intensidad de las pasiones humanas en disputa con el clima de la época, toda la esencia poética del universo lorquiano es expresada mediante el lenguaje teatral y de títeres con los cuales la compañía forjó su destacada trayectoria.

La trama puntual radica que frente a una inminente boda, una mujer dirime su amor entre dos hombres pero el peso del pasado y el poder de un sistema de tradiciones, colonizan los deseos de los personajes o, también, los trasladan a una tierra de resistencia.

Es válido considerar que la tierra es uno de los paradigmas de variadas obras de literatura y del arte en general en América Latina, siendo en esta oportunidad la guía estética de la puesta en escena, poniendo de manifiesto la grieta entre naturaleza y cultura pero también, una cosmovisión integradora entre la especie humana y su medio ambiente. De manera que, materialidades, colores, figuras y sonidos remiten a este elemento que identifica el suelo tierra y además componen un espacio geo- poético, un bosque con la noche de testigo dónde los caminos se empatan con las telas de los vestuarios de las intérpretes, y los títeres comparten la materia de los árboles.

Con un trabajo impecablemente sofisticado la narradora y actriz principal es Mónica Felippa, encargada de animar los personajes protagónicos de la trama, el novio, la novia y Leonardo, estos son siluetas antropomórficas con huecos y ondas que simulan ramas, al ser figuras desmontables se confunden entre la escenografía de troncos hasta que, la titiritera valiéndose del relato va ensamblando las partes de esas esculturas, de no más de medio metro de altura, para luego animarlas como quien mueve los hilos de un destino trágico. Simbólicamente, la naturaleza se humaniza y la acción humana de la titiritera progresa como canal de transformación del entorno.

Asiste con música en vivo Naya Ledesma, dueña de una voz dulce y profunda irá componiendo desde el inicio un ambiente que oscila entre el ensueño y la intensidad de las pasiones.

Un espectáculo emocionante que hace honor al clásico de la literatura española pero también encuentra raíz en la propia versión mediante el lenguaje de títeres que invita a revalorizar la capacidad humana de transformación del entorno desde una mirada poética dónde el arte se vuelve tierra de resistencia.

Ficha:

Actriz y titiritera: Mónica Felippa

Música y ejecución en vivo: Naya Ledesma

Dirección: Luis Rivera López y Gustavo Manzanal

Género: Tragedia, títeres.

Categorías: Reseñas

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