El Marcapiel

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Ficha

  • Datos de funciones:

    Konex

 

Spinetta, El Marcapiel

El colorido patio del Konex recibió a “Spinetta, El Marcapiel”, el día en el que el flaco cumpliría 76 años. Una celebración que recorrió grandes canciones de la obra del músico argentino que dejó el plano terrenal en 2012, pero que sigue presente en el corazón de quienes escuchan y sienten su música.

Con dirección general del bajista Javier Malosetti, el espectáculo se convirtió en una suerte de misa del universo spinetteano, en el que músicos que lo acompañaron a lo largo de su carrera y artistas invitados hicieron un recorrido por las canciones de El Flaco y las interpretaron desde el amor, el respeto y la admiración.

Ya desde las 18.30 el Konex se llenó de almas y, tal como es esperable en un espectáculo de este tipo, el público fue tan diverso como conmovedor. Un una hermosa mezcla de canas y jóvenes, se respiraba emoción: hubo abrazos, besos y lágrimas silenciosas; nostalgia y algo de romance.

Familias enteras con miembros de tres generaciones —padre, hijo y nieto— reunidos por una misma admiración; amigos, parejas, personas solas, todas compartiendo una experiencia que trascendió edades y recorridos personales pero que se unió en el amor por un artista sensible y profundo que invita desde siempre a pensar y sentir el mundo a través de su música y sus letras. 

Puntual, a las 19, comenzaron a sonar las guitarras y el bajo. El guitarrista y cantante Rubén Goldín dio la bienvenida: -“Feliz cumpleaños del Flaco, Luis Alberto Spinetta, para todos” (sic), dijo.  La ovación fue inmediata, un aplauso cerrado y sentido.

-“Hoy es el día de la música”, dijo el reconocido guitarrista, Emilio del Guercio, justo antes de empezar a tocar “Fermín”. Siguieron “Hoy todo el hielo en la ciudad” y “Perdido en ti”, como para entrar en clima en la celebración.

Más tarde, Leo Sujatovich, tecladista de la banda Spinetta Jade, tocó un instrumental y generó una situación única, una sensación inmersiva. Las pantallas sobre el escenario se tiñeron de rojo y por momentos se escuchaba la voz del Flaco, que llegaba desde una consola o, quien sabe,  tal vez desde el más allá.

El arte visual acompañaba el viaje musical: planetas, estrellas, galaxias, tapas de discos, distorsiones coloridas y lisérgicas. Cada tanto, los ojos del Flaco aparecían en las imágenes como estrellas.. Eran destellos que navegaban y fluían suavemente  al ritmo de la música. 

En la batería, Daniel Colombres trajo un momento rockero con “Estado de coma”. Sergio Verdinelli interpretó “Descubre tu vuelo al fin”, junto al guitarrista Baltasar Comotto.

Enseguida, el compositor y bajista, Carlos “Machi” Rufino trajo recuerdos de  “Invisible” y despertó una ola de aplausos y un coro que vitoreaba su nombre

“Durazno Sangrante” creó un clima de alegría y, al mismo tiempo, despertó un susurro: un cantar suave entre el público, casi como quien ora, un poco para sí, un poco para el Flaco. Un canto al unísono, íntimo, mientras el escenario se pintaba de naranja.

“El Flaco está”, se oía murmurar entre la multitud: una expresión de deseo o, tal vez, una sincera creencia. El espectáculo construyó momentos únicos, tan cargados de emoción y sensibilidad que no era raro sentir o imaginar que El Flaco podría subir al escenario en cualquier momento. En ese clima intenso, los músicos César y Alejandro Franov participaron en “No mires atrás”.

Justo cuando caía la noche, Lisandro Aristimuño y Javier Malosetti  interpretaron “Fina Ropa Blanca” y le siguió el riff inconfundible de la guitarra de “Las habladurías del mundo”.

Cuando llegó la hora de Artaud, la pantalla se tiñó de verde. Un sinfín de imágenes se alternaban entre las tapas de sus discos y su mirada: fotos, videos, destellos esmeralda. 

La compositora y cantante, Luz Galathea y el multiinstrumentista, Mono Fontana, junto a Emilio del Güercio, tocaron “Bajan”. El solo de bajo emocionó al público  y se llevó una ovación. No era para menos: el bajista original del tema tocaba acordes inconfundibles e intactos.

La cantante Fabiana Cantilo subió al escenario en medio de aplausos y le puso su voz a “Un niño nace” y “Casas marcadas”, mientras se proyectaban imágenes de los manuscritos, garabatos y dibujos originales de El Flaco.

Poco antes del final, el cantante y compositor Coti Sorokin se sumó para interpretar “Cuando el arte ataque”, “Contra todos los males de este mundo” y, finalmente, cerrar con el  infaltable “Seguir viviendo sin tu amor”.

“Solo se puede sentir la enseñanza de tu amor”, decían las pantallas que recibían a la gente y que aparecieron también sobre el final, y eso, es indiscutible.

Luis Alberto Spinetta es eterno e inmortal. Vive en su música y en los corazones de los que alguna vez se permitieron escuchar y entender sus canciones.

Feliz cumple, Maestro.

Ficha

Dirección general: Javier Malosetti
Solistas y músicos invitados: Lisandro Aristimuño, Juanchi Baleiron, Fabiana Cantilo, Baltasar Comotto, Emilio Del Guercio, Dhani Ferrón, Mono Fontana, Luz Galathea, Rubén Goldín, Felipe Herrera, Javier Malosetti, Eduardo Martí, Brenda Martin, Machi Rufino, Coti Sorokin, Gustavo Spinetta, Leo Sujatovich, Guillermo Arrom, Daniel Colombres, César Franov, Alejandro Franov, Daniel Rawsi, Juan Pablo Rufino, Sergio Verdinelli

Categorías: Reseñas

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