El drama

El drama

La construcción del espectador como juez

 

En la semana previa al casamiento de Emma (Zendaya) y Charlie (Robert Pattinson), lo que comienza como una charla casual entre amigos deriva en la revelación de un secreto que sacude los cimientos de la relación y obliga a la pareja a replantearse su futuro.

 

El planteamiento inicial sugiere una comedia romántica pero el relato pronto se desplaza a un drama, en sintonía con su propio título. La película introduce una reconstrucción de momentos de la infancia y adolescencia  de Emma en un intento fallido de justificar el acontecimiento que más tarde perturbaría a su prometido, para finalmente evidenciar que no hay explicación clara o una lógica moral que permita relativizar el hecho.

 

Aunque en la superficie funciona como un drama romántico, en su dimensión más profunda es una reflexión social. No se puede abordar la película con la expectativa de encontrar un romance o una comedia: es en cambio una comedia ácida y tétrica cuyo fin último es incomodar al espectador.  En esencia es una película que habla sobre la cultura estadounidense y los tiroteos escolares y plantea como estos son un problema que excede lo individual y muestra la complejidad de un tema que es muchas veces reducido a una explicación simplista basada en una “adolescencia problemática”. En este sentido la comedia funciona como un dispositivo que habilita el abordaje de temas incómodos y perturbadores. La atmósfera oscila entre momentos de aparente ligereza y escenas profundamente inquietantes, generando una sensación de incomodidad sostenida que pone al espectador en un lugar de observador, tanto distante como horrorizado. Estos momentos irrumpen en la narrativa de forma inesperada y casi casual, con una frecuencia creciente, hasta que la comedia queda relegada y lo único que persiste es la incomodidad.

 

No es casual que el protagonista sea extranjero, como tampoco lo es que su individualidad y conflictos personales permanezcan fuera de campo: funciona más bien como un dispositivo que posiciona al espectador en un lugar de juicio frente a la situación. El paulatino deterioro en la relación de ambos se configura como una fuente de creciente tensión: la brecha entre ambos se ensancha de forma desesperante ante la mirada del espectador. Es recién al final posible juzgar de otra forma.

Las actuaciones de ambas partes son igualmente sólidas, destacando ligeramente la de Zendaya por su capacidad expresiva y su profundidad emocional, que aportan mayor densidad al personaje.

 

Es una experiencia compleja y profunda que ofrece al espectador un espacio de reflexión. Lejos de buscar el entretenimiento inmediato la película incomoda, interpela y deja una marca resistente que trasciende su visionado.

Categorías: Reseñas de cine

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