Don Giovanni: Una Ópera Rock

Don Giovanni: Una Ópera Rock

Ficha

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    BMZ Comunicaciones

 

Rockeando un clásico

Por una noche, el ND Teatro se vistió de gala para recibir a Don Giovanni: Una Ópera Rock del director estadounidense Adam B. Levowitz, quien adaptó una obra clásica y la convirtió en una mixtura de géneros difícil de encasillar y que genera una montaña rusa de emociones en el espectador.

Con más de 40 años de experiencia, Levowitz trabajó sobre esta historia -escrita en italiano por Lorenzo da Ponte y musicalizada por Wolfgang Amadeus Mozart- que habla de un noble sevillano seductor y arrogante incapaz de asumir las consecuencias de sus actos.

La producción cuenta con la participación de cuatro actores con voces increíbles, un adorable coro de niños y 14 músicos notables entre los que se encuentran algunos representantes de la orquesta del Teatro Colón.

La cantidad de personas en el escenario ocupan un espacio que, inevitablemente, impone límites. Lejos de convertirse en un obstáculo, esa aparente desventaja se transforma aquí en una oportunidad creativa y construye un lenguaje propio sin perder encanto.

La adaptación propone un hallazgo tan inesperado como eficaz: Don Giovanni se convierte en un radioteatro: el público ingresa a la sala y descubre que se encuentra en un “estudio de radio” con micrófonos, atriles  y una orquesta en vivo, como en aquellas viejas emisoras de principios del siglo pasado.

Un locutor da la bienvenida y, a partir de ese instante, comienza el radioteatro de esta peculiar versión. Lo extraordinario es que la propuesta consigue amalgamar tres universos aparentemente irreconciliables: la solemnidad de la ópera clásica, la nostalgia del radioteatro y la energía del rock. Contra todo pronóstico, funciona.

El director rescata lo mejor de cada uno de esos mundos y le suma guiños humorísticos que aportan cierta cercanía sin traicionar el espíritu original de la obra. El resultado es novedoso, disruptivo y, probablemente, polémico para los espectadores que esperaban algo más “tradicional”. Sin embargo, incluso quienes lleguen con reparos difícilmente salgan indiferentes.

El impacto inicial deja paso a una sensación extrañamente placentera: la de haber asistido a una experiencia distinta, de esas que permanecen en la memoria y son objeto de debate al momento de la cena post teatro.

El elenco está a la altura del desafío. Las voces llenan cada rincón de la sala y transportan al espectador a la Sevilla imaginada por Mozart y Lorenzo Da Ponte, aunque atravesada por una sensibilidad absolutamente contemporánea. El protagonista, Emmanuel Degracia, compone un Don Giovanni seductor, guapo y galante, capaz de sostener la ambigüedad del personaje entre el encanto y la insolencia.

Pero si hay alguien que merece un párrafo aparte es Julián Rubino, en el rol de Leporello. Sobre sus hombros recae buena parte del hilo conductor de la historia, y lo hace con una naturalidad admirable. Responsable de muchos de los momentos desopilantes, su expresividad gestual y corporal y su presencia escénica  lo convierten en una de las grandes revelaciones de la noche. Hace reír, conmueve y sostiene el ritmo del relato con un oficio notable.

La banda, por su parte, es sencillamente extraordinaria. Interpreta cada escena con pasión y energía. Potencia la intensidad dramática y aporta el clima y la identidad rockera de la pieza con una naturalidad envidiable.

Uno de los puntos a destacar de esta versión es la incorporación de un Coro de Niños. La dirección optó por voces infantiles para representar al coro demoníaco que arrastra a Don Giovanni al infierno para intensificar la atmósfera mística y sobrenatural del final.

Quizás el único reparo sea que quienes no conozcan previamente la trama original de Don Giovanni puedan quedar algo desorientados en determinados pasajes. La adaptación da por supuestos ciertos vínculos, conflictos y motivaciones que el espectador menos familiarizado con la ópera de Mozart podría no terminar de reconstruir del todo. No es un obstáculo insalvable, pero ha de saberse que la pieza exige cierta complicidad previa.

Más que una obra que aspire a reproducir los códigos de Broadway, este Don Giovanni propone una experiencia en sí misma. Una apuesta audaz, original y profundamente viva. Vale la pena verla. Pero ¡ojo!, siempre con la mente abierta a la novedad y el corazón disponible para disfrutar.

 

El “lore” de Don Giovanni

Con música de Wolfgang Amadeus Mozart y libreto en Italiano de Lorenzo da Ponte, la obra original data de finales del Siglo XVIII.

 

Es una de las piezas clásicas más representadas en el mundo y ha sido calificada de muchas maneras: Opera Buffa, Drama Giocoso, Tragicomedia.

La historia sigue a Don Giovanni, un noble sevillano libertino y arrogante que disfruta de conquistar mujeres compulsivamente.

Tras intentar seducir a la joven Doña Anna, Giovanni asesina en un duelo al padre de ella, el Comendador y desata una serie de venganzas y persecuciones.

Mientras su fiel criado Leporello enumera el interminable catálogo de amantes abandonadas por su amo, Giovanni continúa con sus engaños.

Reacio a cualquier arrepentimiento, Don Giovanni desafía incluso al destino cuando invita a cenar a la estatua de su víctima que, en medio de una experiencia un tanto sobrenatural, acepta el convite de manera temeraria.

El comendador muerto ofrece al protagonista una última oportunidad para cambiar de vida. Giovanni se niega hasta el final y es arrastrado al infierno como castigo por sus actos.

 

Ficha


Título:
DON GIOVANNI DE MOZART, Una Ópera Rock
Título original: Mozart’s Don Giovanni – Rock Opera

Versión en español

Elenco:

Emmanuel Degracia – Don Giovanni

Julián Rubino – Leporello

Eugenia Coronel Bugnon – Anna / Elvira

Bruno Santoro Sciaini – El Comendador

Banda en vivo

Pablo Pupillo – piano

Ezequiel – guitarra

Carlos Di Palma – bajo

Florencia Barrientos – batería

Dante Vargas – trompeta I

Cristian Rene Martinelli – trompeta II

Max Lewovitz – trompeta III

Martcho Mavrov – corno I

Fede Schneebelli – corno II

Pablo Nalli – corno III

Damián Barrera – corno IV

Ignacio Galicchio – trombón I

Ingrid Bay – trombón II

Jorge Luis Cáceres – trombón Bajo

Música original: Wolfgang Amadeus Mozart

Libreto original: Lorenzo Da Ponte

Producción, Dirección General y Musical, Adaptación (Inglés y al Español) y Orquestaciones: Adam Levowitz

Producción Ejecutiva: Laura López

Coordinadora General de Producción y Asistente de Dirección: Aimará Vazquez

Categorías: Reseñas

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