Crítica de: Líbralos del mal

Crítica de: Líbralos del mal

Ficha

  • Datos de funciones:

    Raquel Flotta Prensa & Comunicaciones

 

La geometría del terror

Antes de que el miedo se manifieste en pantalla, Osgood Perkins ya deja claro que nada será simple ni directo. Su nueva película propone un terror que no se apoya en sustos inmediatos, sino en generar una atmósfera inquietante. Lo que parece una escapada romántica se convierte, desde los primeros minutos, en una experiencia tanto perturbadora como extraña.

El nuevo film de Perkins, director de Longlegs y El mono, presenta a una pareja que, durante sus primeras vacaciones juntos, se refugia en unas cabañas en el bosque, donde una entidad extraña comienza a acecharlos. La trama se construye sobre la intriga de descubrir qué es esa presencia, cuál es su origen y qué sucede realmente en ese lugar.

Como es característico en la filmografía de Perkins, el uso de planos simétricos y líneas marcadas en la composición es uno de los rasgos más destacados de la identidad visual. A través de estos recursos, el director sugiere el estado emocional de los personajes y deja pistas para el espectador atento, revelando los enigmas de forma sutil. Sin embargo, en esta oportunidad, el recurso parece reiterarse de manera constante, lo que termina por restarle fuerza. A diferencia de Longlegs, donde la geometría aportaba una identidad visual coherente con el relato, aquí se vuelve un elemento repetitivo que no siempre encuentra una justificación narrativa clara.

En contraposición con sus trabajos anteriores, Líbranos del mal se presenta como una obra más extraña y ambigua. Si bien conserva la atmósfera perturbadora que define su cine, se aleja de una narrativa más clásica para sumergirse en una experiencia más sensorial e inquietante.

Rítmicamente la película batalla para establecer sus prioridades. Desde el guion, no existe una estructura sólida que permita sostener el suspenso de manera progresiva. La falta de claridad en los objetivos de los personajes y en el funcionamiento del conflicto principal genera una sensación de desorientación que no siempre se traduce en misterio. El relato avanza de forma errática, con momentos que prometen una revelación que nunca termina de llegar.

La secuencia inicial ya marca este tono irregular: un montaje colorido y musical protagonizado por distintas mujeres anticipa que algo oscuro está por suceder. Esta elección, lejos de generar sorpresa, predispone al espectador al revelar de manera anticipada que el conflicto está ligado al coprotagonista. El efecto de tensión se diluye al quedar implícito, desde el comienzo, que existe una amenaza latente asociada a su figura.

La criatura que acecha a la pareja resulta visualmente inquietante, pero no logra destacarse de manera particular dentro del imaginario del género. Tampoco se profundiza en su origen ni en su naturaleza, a pesar de que su presencia parece ser esencial para comprender el sentido de la historia. Del mismo modo, la relación entre la protagonista, Tatiana Maslany— a quien ya vimos en El Mono—, y las entidades no termina de definirse con claridad, lo que deja varios interrogantes sin una resolución satisfactoria.

A pesar de estas debilidades, la película conserva elementos interesantes. Perkins continúa explorando una mirada autoral dentro del terror contemporáneo y ofrece una nueva pieza dentro de su universo creativo. Aunque el conjunto carece de cohesión, la propuesta sigue resultando atractiva para quienes buscan una experiencia diferente y una aproximación más abstracta al horror.

FICHA TÉCNICA

  • Género:
  • Director: Osgood Perkins.
  • Cast: Rossif Sutherland, Tatiana Maslany, Christin Park.
  • Título Internacional: Keeper.
  • Duración: 1h 39 min.
Categorías: Reseñas de cine

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