La mesa

La mesa

Ficha

  • Datos de funciones:

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  • Prensa:

    Daniel Franco

 

Polvo somos

 

El tiempo se ha vuelto impreciso; un cuerpo que alguna vez tuvo vida yace ahora recostado sobre una mesa. ¿Un deceso reciente? ¿Un fósil petrificado? El caso es que ese cuerpo quieto para siempre alguna vez transitó el mundo, y poseído por un espíritu inquieto y emprendedor, construyó casa y familia, y algún que otro bien, dudoso, pero material.

Esta es la circunstancia que da inicio a La mesa. Del encuentro de sus deudos, hijos y viuda, del reclamo que cada uno hace a los otros y sobre los derechos que creen poseer sobre los bienes que dejó el difunto; trata su historia.

Estrategias administrativas, asociaciones precarias y transitorias, reclamos y reproches de todo tipo, violencia física y verbal; de casi cualquier cosa se sirven para lograr el objetivo. Este es el transito textual que presenta la obra, que ira sosteniendo hasta su resolución, pero hay en la puesta y en la construcción coreográfica varias historias más que se cuentan en paralelo, historias más transversales, algunas atemporales, otras contemporáneas, el principio de asociación por género, las diferentes formas en que mujeres y varones se relacionan con sus respectivos progenitores y como el género condiciona y constituye estas relaciones, el paso del tiempo, lo inevitable de las consecuencias que trae consigo cualquier acto, y un sin fin de interpretaciones más o menos subjetivas.

La puesta en escena sitúa a los personajes en un lugar extrañado, donde el paso del tiempo tiene una dinámica particular y trae una sensación de abandono y de quietud. La elección de objetos logra una sensación de atemporalidad, trazando una línea que une presente, pasado y futuro.

El trabajo minucioso y el amor por el detalle puesto en el diseño y confección del vestuario es determinante para definir esta construcción.

La escenografía funciona como una extensión del vestuario y es muy bien lograda a través de la transformación plástica de elementos accesibles y cotidianos.

La dirección construye un montaje sin interrupciones, con ese ritmo ininterrumpido y propio de la época que va ganando la gran mayoría de los espacios expresivos. Con indicaciones coreográficas y de movimientos que aportan sentidos paralelos al textual, usando el centro del escenario como vórtice inevitable.

Las actuaciones son intensas y atentas al detalle; la acción, que es permanente, siempre deja un registro en la mirada de los intérpretes y sus cuerpos trabajan tensiones y distensiones que marcan un borde algo corrido de lo cotidiano, particularmente el personaje de la madre.

Algunos textos no corresponden con las acciones, pero esto genera una extrañeza que no es ajena al mundo propuesto.

La mesa es una obra muy entretenida, que logra, gracias al talento de sus intérpretes y a través de un cuidadoso trabajo plástico y de dirección, construir un inusual mundo con su propia lógica poética.

 

Ficha:

Actrices/Actores: Alejandra Tabach, Mario Gutiérrez, Luz Miraldi, Carolina Del Valle, Ana Rodriguez, Marco Álvarez, Juan Bampini.

Asistencia de Dirección: Julieta Cazabat.

Diseño y Realización de Vestuario: Julieta Fassone.

Concepción Espacial: Diego Cazabat.

Realización Escenográfica: Julieta Fassone, Andrea Ojeda e Inclaudicables.

Diseño de Iluminación: Fernando Raíces.

Diseño Sonoro: Carolina Banin.

Voz en Off: Andrea Ojeda.

 

Operación Técnica: Julieta Cazabat

Prensa & difusión: Daniel Franco

Colaboraciones Insustituibles: Hernán Bermúdez, Manuel Cánepa y El Astrolabio Teatro.

Producción general: Inclaudicables.

Texto: Andrea Ojeda.

Dirección: Diego Cazabat.

 

Genero:

Drama

Categorías: Reseñas

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