Amores que matan
La enfermera Annie Wilkes (Julia Calvo) es “la fan número 1” del escritor Paul Sheldon (Juan Gil Navarro), el destino los une cuando él se accidenta gravemente, ella lo rescata y lo lleva a vivir a su casa para curarlo. ¿Realmente buscará su mejora?
La historia basada en la novela de Stephen King, que ha pasado por el cine y ya tuvo una versión en el teatro argentino, hoy es dirigida por Manuel González Gil, propone intriga y suspenso en una trama que va mutando de una situación amigable y luminosa, hacia la más intensa oscuridad.
Ambos intérpretes están muy bien y se complementan, cada uno tiene un desafío diferente. Mientras él tiene movimientos ínfimos debido a sus piernas fracturadas, ella se enfrenta a una persona que de pronto es amorosa y servicial, pero hay algo que la lleva al desquicio y genera unas transiciones maravillosas.
Juan logra transmitir desde su inmovilidad, llevando todo a un trabajo interno que se exterioriza en tanto en los intercambios con su partenaire, como en soledad; mientras que como contrapunto, Julia hace un trabajo muy corporal, incorporando unas pataditas que son entre graciosas y preocupantes; mientras para él todo es minimalista, para ella es grandilocuencia.
Lo que respecta a la escenografía, en el fondo del escenario hay un camino de árboles con luces cálidas que suman tensión, sobre todo conjugado con la música de Martín Bianchedi tensionante y los efectos de sonido. De la mitad hacia adelante, el escenario se parte a la mitad y con paneles móviles que representan diferentes lugares de la casa, corren los mobiliarios y van mostrando los distintos lugares dónde se dan los hechos. El uso de los apagones repentinos, con sonidos muy claros y estridentes de fondo, resumen en unos segundos, todo lo que está pasando en esa casa.
Estos cambios de espacio, se presentan como una forma de mostrar el paso del tiempo, ya que al él estar prácticamente inmovilizado y a merced de su anfitriona, sólo se puede cambiar la cama en la que está postrado de un lugar a otro, hasta que el paso del tiempo le permiten estar en una silla de ruedas y tener mayor movilidad y recorrer el lugar por si mismo, sobre todo al quedarse solo, con el ferviente deseo de poder abandonar ese lugar.
El director genera un muy buen contrapunto en intensidades y un real crecimiento de la curva tensional, a medida que todo va mutando y la alegre enfermera, motivada por algo que no le gusta en el nuevo libro de su ídolo, comienza a cambiar de matiz, encaminándose hacia la locura.
Este espectáculo es un gran desafío, ya que generar clima de suspenso extremo, con tintes de terror, no es cosa fácil para el teatro y en este caso, con el aporte de la iluminación y el sonido, se logra el efecto sin problemas; esto solventado por grandes actuaciones y una muy buena dirección.
Desafío superado!
Ficha:
Con:
Julia Calvo
Juan Gil Navarro
Una obra de William Goldman
Basada en la novela de Stephen King.
Traducción y adaptación del libro: Daniel Botti y Manuel González Gil.
Dirección General: Manuel González Gil.
Asistente de Dirección: Juan Yacar
Música: Martín Bianchedi
Diseño de Escenografía: Lula Rojo
Diseño de Vestuario: Lara Gaudini
Diseño Gráfico: Nahuel Lamoglia
Foto: Gabriel Machado
Prensa y Comunicación Digital: Agencia Coral
Producción ejecutiva: Gisela Parapar
Dirección de Producción: Gus Enrietti
Producción General: Alberto Raimundo para Circus Entertainment Group
Género: suspenso
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