Las de Barranco

Las de Barranco

Ficha

  • Reparto:

    Lugar: Million (Paraná 1048, CABA)

  • Salas:

    Prensa: Octavia Comunicación

 

Como si fueran los propios

Si las geografías del destino hubiesen obrado para que Gregorio de Laferrère nazca por encima del ecuador. Específicamente en algunos de los países de Europa, o incluso Estados Unidos, “Las de Barranco” sería mundialmente conocida y estaríamos hablando del digno heredero de Moliere. Esta obra fundamental de la dramaturgia argentina, y de nuestras letras en general, habla de las manipulaciones, las insolencias, las soledades, los problemas que crean el guardar las apariencias y, como una constante en nuestra historia, las urgencias económicas. En esta ocasión la obra es dirigida por Toto Castiñeiras quién también estuvo vinculado a la adaptación junto con Alfredo Allende.

Lo primero a tener en cuenta es que la obra se desarrolla en el espacio de una habitación. La distancia típica del escenario como mediador entre el espectador y el actor no existe. Las hijas y la esposa del Capitán Barranco caminan, corren, discuten entre ellas en la habitación de conventillo que es subalquilada para poder sobrevivir. Vemos en primera persona lo que les pasa. Y muchas de esas situaciones nos parecen familiares.

Más allá de las hermosas pelucas que nos ubican en otro contexto distante y lejano (primer cuarto del siglo XX) las de Barranco navegan las situaciones conocidas de la vida cotidiana que no tienen tiempo ni lugar. Aunque los personajes son cuatro; tres son las actrices que vemos en la obra.

Desde el principio, Doña María (Teresa Murias), Carmen (Corina Romero) y Manuela (Julieta Carrera) tratan de llevar adelante, como pueden, la problemática situación. Ya vamos viendo, y temiendo, a Doña Maria que por un lado les grita a sus hijas para que no sean unas “desfachatadas”, pero por el otro está profundamente interesada en poder enlazar a Carmen con algún galán potentado para así “Salvarse”. Sin embargo, parece que Carmén tiene otras intenciones amatorias. Y en ese divertido cruce de palabras y situaciones uno ve, además de los recursos para la risa, los desopilantes momentos que se generan.

Entremedio de estas discusiones Manuela hace su aporte a la risa general pero desde el rol de la hermana menor siendo una poseedora de una ‘ingenuidad bruta’. A través de los ecos, las repeticiones y la falta de comprensión manuela trae el absurdo como el recurso típico de la risa.

La recreación del conventillo está ahí mismo. Los techos altos, las sillas cercanas, las ollas metálicas y los personajes gritones hacen a esta adaptación una oportunidad interesante para poder; no sólo recrear lo que sucedía a principios del siglo XX en muchos lugares del mundo, sino también para recordar, con tono satírico, lo grotesco que a veces podemos ser.

En el bar Million, que antaño supo ser una mansión de una familia aristocrática y recoleta, se está llevando a cabo Teatro Bombón. Un festival de obras cortas donde el espectador puede ir a ver y armar su propio recorrido teniendo en cuenta la oferta. Por lo pronto, “Las de Barranco” es un buen bombón para degustar.

Categories: Reseñas

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