La crueldad de los animales

La crueldad de los animales

Ficha

  • Reparto:

    Funciones: domingos 18 hs.
    Duración: 75 minutos.
    APACHETA SALA ESTUDIO. Pasco 623,

  • Salas:

    Prensa: Carolina Alfonso

 

Crueldad en la piel

Un silencio espeso queda en la sala luego de la última escena de La crueldad de los animales. Guillermo Cacace es el responsable de montar esta pieza del joven autor Juan Ignacio Fernández, y su labor de dirección es arrolladora desde todos los niveles de análisis teatral, pero más aún por lo que genera en el plano emocional.
En el texto de Fernández late una pregunta sobre el derrotero que llevó al país a la crisis del 2001, pero la construcción está hecha desde un lugar tan sensible y sutil que corre el riesgo de convertirse en un texto más a los ojos de un lector anestesiado. Felizmente, no es este el caso.
Como situación de base, tenemos un encuentro de domingo en el patio trasero de una familia pudiente del litoral argentino. Allí llegan el intendente del pueblo junto a sus dos hijos. A partir de los hechos se conocerá la historia de un peón local que se niega a vender su casa, ubicada en una barranca que da al río; lo cual impide la concreción de un negocio inmobiliario millonario en el que están involucrados el intendente y su socio, el dueño de casa.
La operación escénica que realiza Cacace para llevar este texto a la escena incluye recursos que el director explorara en su exitosa puesta anterior Mi hijo sólo camina un poco más lento. Como en aquella, las didascalias son dichas en escena. Esto genera un choque de sentidos en donde los habituales códigos de recepción estallan y se expanden en multiplicidad de interpretaciones, incitando al espectador a mantener un rol sumamente atento y activo.
La intensidad mantenida durante toda la obra gracias a las sobresalientes labores de actuación de todo el elenco, generan en el público un clima de empatía e incomodidad al mismo tiempo. Este es acentuado por la iluminación violenta que semeja las luces de un interrogatorio a la vez que remite al abrazador sol del verano litoraleño. Los potentes reflectores impactan sobre ese cuadrilátero de césped sintético, tan plástico como las plásticas sillas blancas del jardín, muy modelo 90´s, y que son prácticamente la única escenografía que hay en la escena. Por su parte la banda sonora profundiza esa sensación punzante que se instala en las tripas de los espectadores y la subraya con sonidos estridentes que son la materialización misma de esa sensación.
La posibilidad de concluir algo desde un lugar racional es cercenada. Porque asistir a esta puesta es sobre todo una experiencia física; un dolor en el estómago, un puñetazo certero en la mandíbula y un éxtasis fascinado que lo hace a uno fundirse con la escena al punto de necesitar unos minutos para volver en si y poder aplaudir.
La puesta de La crueldad de los animales, no dice-algo-sobre, sino que hace-cuerpo esa crueldad a la que refiere el título. Se interpela a sí misma en tanto materialidad escénica, ahuecando el espacio para que el espectador ingrese e intente completar esa vivencia de muerte y vida, de violencia y amor, de ritual extasiado, intenso; que la vuelven una experiencia imperdible.

Ficha:

Actúan: Héctor Bordoni, Ana María Castel, Fernando Contigiani García, Gaby Ferrero, Esteban Kukuriczka, Sabrina Marcantonio, Iván Moschner, Denisse Van der Ploeg, Nacho Vavassori y Sebastián Villacorta

Categories: Reseñas

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