Fucking fucking yeah yeah

Fucking fucking yeah yeah

Ficha

  • Reparto:

    Funciones: Jueves 23:00 Hs. • Viernes y sábados 00:15 Hs.
    • Duración de la obra:
    1:30 hs
    Paseo la Plaza. Av. Corrientes 1660

  • Salas:

    Prensa: SMW

 

Hiperrealismo border

Posca procede, portentoso, para el proscenio. Su propia presencia prefigura un pacto prexistente con su público, que pide sin pudor sus personajes. Pero los forasteros como quien suscribe, observamos las primeras escenas con curiosidad y resistencia, cierto recato pacato que pone nuestra risa en vilo. Y de pronto, zas, un provocativo comentario de uno de sus personajes cala en lo más profundo de la psiquis y arranca una carcajada. El espectáculo ha comenzado.
Fucking fucking yeah es un show disruptivo, el lenguaje por excelencia del Favio Posca. El mismo describe una serie de personajes marginales, sea por su situación cultural, social o su nivel de absurdo. Una estructura de hierro de cuatro vigas/columnas, luces de todos los colores y funciones y una pantalla componen la puesta de la que se vale el actor para llevar a cabo su unipersonal. Una potente banda de rock secunda su espectáculo, puesto que el mismo oscila constantemente entre el teatro y el recital. Cada una de sus escenas tiene su tema alusivo, una suerte de golpe de gracia y climax de segmento.
Al fin y al cabo, se trata de eso: el impacto. Posca impacta entre la procacidad y el hiperrealismo. Él desarma las resistencias del espectador para volverlo cómplice de su humor, y aún los vergonzosos terminamos coreando sus estribillos pegajosos a su pedido, para que aceptemos la parte oscura de nuestra risa. Él nos pone frente a lo supuestamente indecible, lo subraya, lo destila y lo deja al descubierto. Como un ritual, la platea exorciza algunos fantasmas al reírse de situaciones border, pero no de los personajes sino con ellos. No se trata de la carcajada escolapia y pendenciera ante la recurrencia de la (injustamente catalogada) mala palabra, va más allá, corre las barreras de lo correcto y lo incorrecto. A veces, el humor es la única manera de abordar ciertos temas que simplemente permanecen en la sombra por miedo.
Pero no todo es contestatario, lo absurdo juega un rol fundamental. Cual buceador del subconsciente, el artista se adentra en un mar de sinsentidos o demás locuras al borde de la realidad para producir personajes al detalle, con tics, muletillas, taras, minucias teatrales que le dan una altura hasta a la guarangada más abrupta. Incluso lo más burdo puede estar bien hecho, el arte de la forma es tanto y más importante que el arte del contenido.
Solo Posca sabe si su humorismo es por la provocación misma o si su búsqueda cumple una función social, sabemos que poco le importa y que su genialidad pende de ese hilo. Hasta la risa de su público es parte del timing intachable de su espectáculo y la invitación a ser parte del mismo es simplemente irresistible.

 

 

Categories: Reseñas

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