El enfermo imaginario

El enfermo imaginario

Ficha

  • Reparto:

    Funciones: Teatro: Teatro De la Fábula, Agüero 444, C.A.B.A., Argentina.
    Funciones: Viernes 21hs

  • Salas:

    Prensa: Mariano Casas Di Nardo

 

La química de la sátira

Es ampliamente conocido el hecho de que Moliere utiliza la sátira para criticar a artistas, intelectuales y más que nada, a la hipocresía de la sociedad. Su última obra, “El Enfermo Imaginario”, no se exime de esta regla.

El director Darío Portugal Pasache logra captar la esencia del dramaturgo, cuestionando la moralidad de la medicina, la codicia del humano y su necesidad de llamar la atención hasta las últimas consecuencias. Sin embargo, el género satírico no logra producir en el espectador las consecuencias de la crítica solamente con un buen guión. La labor grupal se vuelve un factor clave, más que en cualquiera de los otros géneros, y la química entre los actores se hace primordial a la hora de llevar a cabo el proyecto. Esto es lo que se ve presente en cada intercambio entre Néstor Villa, Virgina Mesones, Maira Riglos, Germán Rade, Gisela Uicich y Sebastián Fantini; una química que enriquece a cada uno de los personajes que interpretan, y que realza el disfrute del espectador. Un actor que se desenvuelve placenteramente sobre el escenario equivale a un espectador que disfruta en su butaca.

La presencia del subtexto y la alusión a personajes y anécdotas que el espectador las vive de manera cotidiana, se mezcla con una dinámica ágil para remarcar la fuerte carga crítica de la sátira. La iluminación juega un rol fundamental, transmitiéndonos diferentes estados de nuestro protagonista, pasando de un azul onírico incrementado por la música de Pink Floyd, hasta llegar a una luz blanca que interpela directamente al espectador. De esta manera, se logra realzar la empatía que se busca con el guión.

Remarcable es tanto el vestuario como la actuación de Villa. Con una vestimenta propia de un anciano burgués que se encuentra en el peor de los estados, alternando entre hipocondría y locura, logra una brillante performance de cincuenta minutos sobre el escenario sin tener un desatino. Cabe preguntarnos qué es lo que hace a un actor desenvolverse de semejante manera sin ningún problema, cuya respuesta sería el hecho de tener un buen punto de apoyo en cada uno de sus compañeros. Es aquí entonces cuando la química entre los actores trasciende la necesidad impuesta por el género satírico y se vuelve fundamental para cada interpretación.

Categories: Reseñas

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