Al carajo clown

Al carajo clown

Ficha

  • Reparto:

    Funciones: sábados de abril y mayo a las 22.30 hs
    Teatro: Centro Cultural de la Cooperación
    Sala: Pugliese
    Dirección: Av Corrientes 1543

  • Salas:

    Prensa: Simkin & Franco

 

Acción y reacción al límite

Un clown nos enternece, nos hace reír, nos divierte. Interpreta la realidad con su visión del mundo tan particular…tan humorística, tan real, regodeándose en sus frustraciones y fracasos. Un clown nos hace sentir y reflexionar proponiéndonos situaciones cotidianas con las que todos podemos identificarnos.

Al carajo clown, de la mano de Carla Pollacchi, es una obra que juega con los elementos de la seducción: encuentros  y/o desencuentros afectivos, acciones y reacciones, que con cada gesto, cada movimiento y con cada palabra de la artista, el espectador logrará evocar desde el fondo de sus emociones para poder reírse también de sus propios miedos y obsesiones.

Aparece una presentadora con un largo vestido blanco, se entremezcla en ella el brillo de sus perlas con las luces de la escena cuando interpela seriamente al público preguntando sobre la gracia: ¿Qué es la gracia? Dos movimientos que se hacen al unísono y nada más…se contesta con fastidio.

Tratando de entender y explicar unas fichas que ahondaran sobre La Gracia, nos ofrecerá sabios ejemplos actuados llevando las acciones al límite. La propuesta tan dinámica como divertida entretiene y atrapa al público que comparte todos los sábados la fuerza escénica de la protagonista,  y  además de observar podrá participar junto a ella. Una payasa que aparece con la intención de jugar con las emociones de los presentes para poder asimilar las máscaras que todos nos ponemos ante el miedo, los deberes y los quehaceres que tenemos que pasar en la vida. A través de agiles sketch se estructura la narrativa que encadena la historia. Un bebé que se convierte en niña o niño, más tarde en adolescente y que si bien desde distintas perspectivas ya sea hombre o mujer ambos transitarán el mismo camino cada quién lo hará con una impronta  totalmente distinta.

Con un excelente sostén técnico en cuanto a la dirección, la puesta de luces, el sonido y la coordinación del conjunto, la actriz juega a ser todos y es muchos. Solo una escalera la acompaña en la escena donde sube, baja, también se esconde o nos abre una maravillosa puerta. La del ridículo, el de cada uno, el que nos pone de cara con las incapacidades y también con las habilidades de todos y cada uno de nosotros. Una puerta: ilógica, desbordante indescifrable e impredecible, la del ser humano.

Categories: Reseñas

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