Penumbras
Ficha
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Reírse de lo oscuro
Ramiro Lehkuniec es guionista, docente y dramaturgo. Una gran parte de los proyectos teatrales que dicen su nombre en la ficha, surgieron de un aula. No es tarea fácil producir el entusiasmo para arrojar un número grande de cuerpos a la proeza del teatro independiente. Sus claves son el humor, lo popular, la experimentación y el riesgo.
Penumbras es una de estas piezas que Lehkuniec acompañó con la dramaturgia y la creación y luego dejó que vuele sola. Sus alumnos de la Escuela Metropolitana de Arte Dramático fueron los encargados de llevarla a escena en tres escenarios distintos a lo largo de 3 años.
Su premisa es económica y potente: un corte de luz deja a una familia a oscuras. El dispositivo, entonces, consiste en una oscuridad que habilita la curiosidad y la imaginación en la que emergen rostros apenas iluminados por una linterna cerca de la cara.
Quién abre el telón de esa oscuridad es la “para”, compañera de trabajo de la hija mayor. La paralela, la que da la misma materia a la misma hora. Está de paso ahí después de irse de por lo agarrar a su novio dándole like a su ex. Se la escucha hablando con su madre por teléfono (quemando la poca batería que le queda) en un guaraní correcto (pero entendible para oídos rioplatenses). Que el perfil de la ex del novio sea falso y lo haya creado ella para atraparlo, inaugura el tono del humor y la psicología de sus personajes. Penumbras es una comedia de gente que se pone, a sí misma, palos en la rueda. Puede poco y juntos parece que pueden menos.
La familia consta de una madre no tan grande pero deteriorada (el padre no se sabe dónde está), dos hermanos. El menor está siempre enganchado a su novia, la Colo, como dos caniches. También anda por ahí una nena que va en busca de clases particulares dictadas por la mayor, que no está. O quizás está y aún no se la ve. Es difícil de determinar por la falta de luz.
El primero que llega es un repartidor en su primer día. Resulta que era un personaje recurrente en la infancia de la familia: amigo del hijo y noviecito de la hija. Ella, cuando llega y lo ve, tiene un momento luminoso. En medio de toda esa espesura agria.
Este quizás sea el momento más destacable de toda la obra: suenan los acordes del tema homónimo de Sandro y estos dos personajes se aíslan por un segundo del ruido y el caos. Un oasis tierno y dulce. Se encuentran, pero solo por un instante.
Luego, sigue la ola de estímulos y gags. La obra, si bien parece inscribirse en muchos criterios al hegemónico grotesco criollo, no va por esos senderos y decanta por un más puro humor negro. Partiendo por la negrura de su puesta.
No se siente, puramente, ese efecto tragicómico de lo que es tan malo que da gracia. Sino que produce un rechazo gustoso. Sexo, drogas, muerte, discapacidad, precariedad y alienación. El humor también se renueva e intenta golpear con tendencias del momento.
Para el final de esta reseña, su componente más experimental: la luz. El actuante es su propio iluminador. Luego, todas sus posibilidades.
Por ejemplo, la posibilidad de hacer repentinamente asomar imágenes abruptas de efectos hilarantes. Lo obsceno emerge in fraganti. Esto se da, la mayoría de las veces en una especie de raccord de mirada. Es decir, la luz abandona el rostro para mostrar lo que el rostro ve, guiando la atención del espectador. El dispositivo, además de tener infinitas posibilidades, debidamente explotadas en la puesta, sirve como un signo de igual cantidad de lecturas. Sobre el hacer teatro a tientas, encontrándose aquí y ahora, en la dificultad de la percepción. Y también la social y política, donde aunque desde la risa, se empatiza un poco más con la dificultad de romper ciertas barreras cognitivas, alrededor de tanto ruido y oscuridad.
Un detalle impactante de la puesta es que, aunque no hay un sólo electrodoméstico disponible, la tele prende. Sin señal, claro, pero la familia se la queda mirando igual. Se puede cambiar “tele” por “celular”, indistintamente. El chiste es el mismo.
Ficha
Sobre textos de: Ramiro Lehkuniec
Actúan: Tomàs Claudio, Florencia Galindo, Andrea Gándola, Suni Texeira, Mica Latorres,
Ramiro Revainera, Jessica Rolle
Dirección: Agustín García
Género: Comedia negra
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