Mucha mierda

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Primera o última función

Juan y Maxi, dos cómicos callejeros, son contratados para presentar el regreso de dos leyendas del humor que vuelven a los escenarios tras 40 años de ausencia, en un teatro de barrio. En medio de un caos de egos, sabotajes e identidades inventadas, y bajo la mirada de un importante productor cazatalentos, los protagonistas se enfrentan a sus propios conflictos internos, en donde exponen sus inseguridades, deseos y contradicciones frente al quehacer del oficio.

Mucha mierda es una comedia que recorre de punta a punta la cuestión teatral, desde bambalinas al proscenio del escenario, una obra que habla del teatro desde el propio teatro. El deseo de triunfar, el miedo al fracaso y la pregunta explicita, por cómo hacer reír al público en un momento donde el humor se consume en segundos. En ese panorama, esta obra se vuelve un gesto, incluso un riesgo.

Juan Luppi, director y protagonista, propone un diálogo entre el teatro físico, el humor y la comedia musical, en donde el eje central es el ejercicio mismo de la puesta en escena, en su homenaje a los grandes comediantes de antaño. En este sentido, se predispone un recorrido cargado de guiños, y trucos visuales de todo tipo. Un ágil recambio escenográfico, una minuciosa transformación y caracterización de los personajes y, un destacable acompañamiento de doble presencia durante el espectáculo que potencia la confusión, desborda en el caos escénico y además, juega vertiginosamente con el tempo humorístico.

Mucha mierda se arma y desarma en su sentido más argumental, en su premisa más sencilla, para albergar y visualizar un crecimiento deslumbrante no solo en la dramaturgia misma sino también en el despliegue escénico, que acompañan fielmente las actuaciones de sus protagonistas, que además de ir y venir de atrás hacia delante, y viceversa en toda la obra, se exponen y a la vez se revelan, ante el ridículo y frágil momento en el que enuncian sus propias contradicciones y deseos.

La puesta en escena se destaca por su solidez y coherencia estética. La escenografía, contundente y expresiva, dialoga de forma precisa con la propuesta general, se permite ser sencilla y minimalista cuando la narración lo requiere, y recargada cuando el caos escénico lo demanda. El diseño sonoro cumple un rol fundamental dentro del código de comedia, apoyándose en exageraciones, efectos puntuales y una selección musical que no solo ambienta, sino que sostiene el tono humorístico de cada escena. La iluminación por su parte acompaña con fluidez el tránsito entre espacios dentro del escenario y emociones, pasando de las penumbras del tras bambalinas a un escenario que, por momentos, remite al clima de un café concert.

Con un argumento sólido que gira en torno al éxito y sus contradicciones, se plantea un contraste entre los jóvenes que nunca lo alcanzaron y los viejos que ya lo perdieron. El regreso a un teatro de barrio, con una mirada ambiciosa y casi intrusa hacia el centro del nicho teatral, se convierte en el escenario de un espectáculo dentro del espectáculo, donde la ficción y la realidad se entrelazan en una última y desesperada oportunidad por pegar el salto. En esta lógica, el público adquiere un rol activo, cada espectador evalúa, reacciona, y decide, casi como si de un productor se tratara, el devenir de la obra, ya que, en última instancia, como parte de la experiencia teatral y el juego implícito meta-teatral, puede incidir y definir el futuro de su recorrido.

Mucha mierda es una reflexión constante en clave de comedia y, por eso mismo, inteligente. Construye el humor con precisión para atravesar los momentos agrios y despliega toda su espectacularidad cuando el chiste lo convoca. En esa tensión entre la realidad y la ficción, lo fallido y lo triunfal, la obra encuentra su mayor potencia: hacer del teatro un acto de resistencia. Una propuesta que celebra el oficio escénico al mismo tiempo que lo interroga.

Ficha

Actúan: Juan Luppi y Maximiliano Zago
Dobles en escena: Chiara Sofía Pelloni y Josefina Luppi
Locución: Víctor Hugo Morales
Vestuario y escenografía: Vanesa Abramovich
Música original: Ale Dolina
Coreografía: Antonio Luppi
Diseño gráfico: Agostina Demarchi
Marionetas: Títeres más Títeres
Asistencia general: Lala Mendibil
Dirección y Producción Ejecutiva: Juan LuppiProductores asociados: Mariana Sagasti, Fernando Carrara, Marina Olmi, Guido Mizrahi, Gonzalo CiriglianoPrensa: Tommy Pashkus Agencia

Categorías: Reseñas

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