Antes muerta
Ficha
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Prensa:
Carolina Alfonso
Posthumanismo y danzateatro
En la escena hay cuatro cuerpos. Sólo uno tiene vitalidad. Una señora de mediana edad (Roxana Dolinsky), barre. Hacia el proscenio, desplomado sobre el piano, un ser con un traje puesto al revés. Con la apertura hacia la espalda. Una careta en la nuca termina de armar ese personaje “dado vuelta”. En el fondo, lejos, dos maniquís.
Argentina es uno de los países del mundo en donde la palabra y obra de Thadeus Kantor ha producido mayor conmoción. Dos de los más grandes maestros de actores de la actualidad, Pompeyo Audivert y Mariana Obersztern son sucesores de su Teatro de la Muerte.
En las obras de Kantor solían confundirse cuerpos con objetos. La función del teatro no era retratar lo orgánico, sino construir máquinas expresivas, significativas. A través de lo plástico, lo estético, lanzar preguntas sobre la vida y la realidad. A Pompeyo le gusta hablar de un espejo al que se lo fragmentó luego de un piedrazo.
No es para nada casual que la compañía de baile de Cata Briski, directora de Antes muerta, se llame Danza rota. Estos maniquís, antes mencionados, son ellas. Briski y Spinetta, las principales intérpretes de esta obra que combina la expresividad de la voz y el cuerpo, pero maquinalmente. Explorando la vitalidad desde lo inorgánico.
En su sinopsis, hablan de “formas que imitan lo humano sin haberlo vivido”. El movimiento en ellas es, además de roto, una humanidad a tientas. Busca organicidad y fracasa.
El contrapunto lo propone Tomás Melillo, esa espalda que toca el piano, que interactúa y que también fracasa en esa búsqueda de conexión.
En la sala suena ese instrumento armónico y resonante que contrasta con el movimiento geométrico y árido; pero también suena a través de los parlantes de la sala una música de cámara épica, elocuente, que tiñe a esos cuerpos inertes de una emotividad oculta. Hace que la competencia entre esos maniquís, que la sequedad de su desarrollo, tome tintes dramáticos. Hay algo entre la superposición de las dos texturas (la armónica del piano, la filtrada por los parlantes) que contribuye con la sensación de distancia, de muerte.
Para concluir: dos hipótesis sobre el título que puedan guiar alguna lectura sobre el arco que habitan esos cuerpos mecánicos que van volviéndose, de a poco, más humanamente expresivos. Al principio se mueven, luego bailan, juegan, vocalizan, finalmente dicen. Pero, todo indica que no son una versión de Pinocho; pronto quedan tiesas y desamparadas.
La primera hipótesis surge de completar la oración “antes muerta… que sencilla”. En esto se puede rastrear una personificación de la opresión en los cuerpos femeninos. Un maniquí es la materialización última de los estándares inalcanzables de belleza con el que se busca alienar no sólo a mujeres. En un fragmento, pareciera que los maniquís intentan ser aún más delgados. La impresión que producen, por momentos, es que nada alcanza.
La otra hipótesis que puede sumar en vez de suplantar, pone en palabras la tradición kantoriana. Efectivamente, esos cuerpos, vienen de la nada y buscan, hacia adelante, vida. En estos dos sentidos, la obra de Briski parece que juega con la idea por sustracción. Habla de lo vital, lo deseable, lo buscado en la omisión. Que todos los cuerpos puedan lo que estos maniquís, no.
Para el cierre de este cuadro, Roxana, ahora con un bastón, sin apuro pero con dificultad, junta del piso las páginas de las partituras, las prendas de vestir que fueron sacándose, los zapatos por los que se pelearon. Como si Andy limpiara su cuarto después de que Woody, Buzz y el resto de los demás juguetes hicieran una de las suyas.
Ficha
Intérpretes: Vera Spinetta, Catalina Briski y Tomás Melillo
Invitada especial: Roxana Dolinsky
Asistencia de dirección y producción general: Josefina Sagasti
Composición musical: Tomás Melillo
Colaboración artística y dramaturgia del movimiento: María Kuhmichel
Diseño de caracterización y vestuario: Uriel Cistaro
Diseño y realización de iluminación: Paula Fraga
Fotografía: Sergio Bosco
Video y edición: Leo Fastovsky
Diseño de Maquillaje: Adam Efron
Peinado: Alejo Moises
Diseño y realización de Máscara: Luisa Vega
Género: Danza-teatro
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