Amanece de noche

Amanece de noche

Ficha

  • Datos de funciones:

    Info de las funciones en nuestra cartelera

  • Prensa:

    SMW

 

Cuando la noche obliga a mirar lo que nunca se dijo 

Hay familias que se construyen desde el amor, otras, desde la costumbre y algunas sobreviven apenas sostenidas por los silencios. Amanece de noche, la nueva obra escrita por Mechi Bove y dirigida por Pedro Velázquez, se instala justamente en ese territorio incómodo y profundamente humano donde los vínculos dejan de poder esquivar aquello que quedó pendiente.

 

Desde antes de que la obra comience, la experiencia propone una inmersión sensible. El sonido de los grillos, la penumbra envolviendo la sala y esa sensación de campo nocturno construyen un clima que prepara al espectador para entrar en la intimidad de una vieja casa familiar, en algún pueblo cercano a Tandil.

 

En el patio trasero de una casa detenida en el tiempo, cuatro hermanas deberán decidir qué hacer con un padre que, tras un accidente y un largo deterioro cognitivo, ya no logra conectar completamente con la realidad.

 

Pero el verdadero conflicto nunca es solamente el padre.

 

Porque lo que Amanece de noche pone en escena son las grietas familiares: las diferencias de origen, los resentimientos acumulados, las heridas heredadas y todo aquello que durante años se sostuvo bajo la lógica del “mejor no hablar”. Una de las hermanas carga con una fragilidad emocional evidente; otra apareció en la vida familiar como consecuencia de una relación paralela; otra construyó una vida lejos, trabajando como comisario de a bordo; y Blanca —la hija que quedó sosteniendo el hogar— parece haber convertido el cuidado en una forma silenciosa de renuncia.

 

En medio de ese universo aparece una imagen tan simple como poderosa: una vieja calesita convertida en centro de reunión, casi como un fogón emocional alrededor del cual orbitan las conversaciones, los reproches y también los intentos de reparación. Allí sucede gran parte de la obra, se tensionan los vínculos y cada personaje parece volver, inevitablemente, a la infancia.

 

La dramaturgia de Bove encuentra equilibrio entre momentos de humor, incomodidad y emoción genuina, sin caer nunca en golpes bajos. La obra entiende algo fundamental: incluso en las familias más heridas existe una dinámica reconocible, cercana y profundamente cotidiana. Y quizás por eso resulta tan fácil sentirse parte de esa mesa, de esos silencios o de esas discusiones que parecen empezar hablando de una cosa mientras en realidad hablan de otra mucho más profunda.

 

El elenco sostiene con mucha organicidad esa intimidad familiar que la obra necesita para funcionar. No hay personajes construidos desde el exceso: todo aparece atravesado por una verdad muy humana, muy reconocible. La dirección acompaña esa búsqueda desde una puesta sobria pero sensible, donde el clima nocturno se vuelve casi un personaje más.

 

La música, además, acompaña y enmarca cada momento del relato, funcionando como puente emocional entre los recuerdos, la infancia y las tensiones del presente. Incluso hay un momento particularmente significativo donde lo lúdico aparece a través de la clásica “Marcha de Osías”, de María Elena Walsh, con esa frase tan simple como potente: “quiero tiempo, pero tiempo no apurado, tiempo de jugar que es el mejor…”

 

Y cuando finalmente las verdades salen a la luz, Amanece de noche no busca grandes explosiones dramáticas, sino algo bastante más complejo: la posibilidad de comprender. Entender al otro, reconciliarse con la historia compartida y aceptar que, aun dentro de los vínculos más rotos, todavía puede existir espacio para cierta armonía.

 

Tal vez por eso la frase compartida por el grupo al finalizar la función resuena mucho después de salir de la sala: “Hacemos teatro para vivir. Vivimos para hacer teatro porque nos hace sentir vivos”. Y en una obra atravesada por la memoria, el dolor y los afectos que persisten incluso en medio del desgaste, esa idea termina funcionando también como una declaración de principios.

 

 

FICHA

Dramaturgia: Mechi Bove

Dirección: Pedro Velázquez

Elenco: Mechi Bove, Sheila Saslavsky, Sonia Alemán, Julieta Presutto y Rolo Sosiuk

Escenografía e Iluminación: Pablo Calmet

Música: Jorge Soldera

Diseño Gráfico: Nicolás Saini

Fotografía: Nacho Lunadei

Producción Ejecutiva: Anabella Paniagua

Directora Asistente: Camila Taleisnik

Redes: Walter Figueredo

Prensa: SMW asesores de prensa

Productora Asociada: Ximena Biosca

Producción General: Sheila Saslavsky y Mechi Bove

Género Drama familiar, intimista

Categorías: Reseñas

Escribe un comentario

Only registered users can comment.