Ki, el lugar de las criaturas

Ki, el lugar de las criaturas

Ficha

  • Datos de funciones:

    SMW

 

Crecer no se trata de correr

Un espectáculo de títeres con luz negra pensado para los más chicos pero que les habla también a los más grandes.

La historia es sencilla: un nene y su mascota emprenden un viaje hacia la naturaleza, ingresando cada vez más adentro de un lugar dentro otro lugar, dentro de otro lugar. El conflicto radica en que el nene por ir muy rápido no alcanza a ver a las criaturas que él mismo anticipa, en cambio, la mascota por avanzar más lento, sí logra ver a las criaturas fantásticas. Visualmente también se expresa la oposición entre estos amigos, ya que el nene es estilizado con piernas largas que lo hacen correr dejando atrás a su mascota peluda, ovalada y de patas cortas.

La fortaleza del espectáculo es lo visual y poético comunicado a través de los títeres, de modo tal, el texto es escaso y, las pocas líneas son grabadas por la voz de un niño, una acertada decisión estética y tonal para introducir al público a ese universo mágico. Cada criatura es presentada por él, además, cada escena tiene su desarrollo con repeticiones necesarias para que la totalidad de la estructura dramática sea de fácil comprensión. El recurso de la voz grabada le permite a la compañía viajar por países con distintos idiomas.

Otros recursos visuales para crear este universo son diversas escalas y perspectivas, así un mismo personaje aparece de lejos y luego más cerca, lo mismo con los tamaños provocando reacciones de asombro en toda la platea. El uso de la luz negra como técnica titiritera aumenta la atmósfera fantástica y onírica, requiere del ocultamiento de los animadores y la suficiente precisión de un trabajo en equipo en la oscuridad. La estética de los títeres irradia energía mediante sus colores fluorescentes, otros personajes del bosque llevan luces blancas en el interior de sus cuerpos expresando mayor vitalidad.

El humor y la tensión también están presentes con una criatura que acecha pero sin llegar a ser tenebroso, justo lo necesario para que tenga picardía sin asustar.

La puesta en escena se presenta como una experiencia sensorial que aparece por momentos sin ser lo más destacado, solamente intensifica la atmósfera mágica propuesta de principio a fin.

Diversión y emoción aseguradas, luego a los adultos les queda para reflexionar acerca de las capas que adopta la mirada según la velocidad con qué se mire; la diferencia entre el mundo adulto y el mundo de las infancias, siendo la imaginación y la mascota el puente mediador entre ambos; y finalmente, el viaje interior que propone la obra, pues, cada lugar dentro de otro lugar implica una capa de atención, de juego, de asombro y emoción que el niño va recuperando y, en el final realza su sentido.

Ki, el lugar delas criaturas, es una invitación a desacelerar, entendiendo que la naturaleza y la fantasía brindan distintos niveles y sólo se revelan cuando niño y adulto se logran mirar.

 

Ficha:

Dirigido por Martín L. Romanelli, el Kolectivo Romanelli

 

Categorías: Reseñas

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