La banda Sabinera
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Este hacerse mayor sin delicadeza
Los sabinamaníacos pudieron celebrar, pues se presentó la banda de Joaquín Sabina se presentó en BsAs. Ofició de telonero el dúo “Sánchez”, que mientras la gente se acomodaba en las butacas, endulzó el ambiente con sonido de guitarras acústicas y una estimulante voz. Buenísimos.
El show comienza con los músicos y cantantes en el escenario, con la proyección de un audiovisual de lado a lado, con Sabina saludando al público en Argentina, mientras él se encuentra descansando en su casa. Es que ya se despidió del público -en 2025- con su gira “Hola y Adiós” (por México, Estados Unidos, Costa Rica, Colombia, Perú, Chile, Uruguay y Argentina y Europa).
Enseguida la voz de Mara Barros hace flipar (como dirían en su tierra) a todo el auditorio, interpretando “Cerrado por Derribo”. Con la potencia del cantar gitano, del cantejondo; tono que encaja a la perfección con la poesía popular y culta de ese rockero romántico al que el grupo llama cariñosamente “El Jefe”.
La Banda Sabinera (así se denomina la agrupación) compuesta por Jaime Asúa, Paco Beneyto, Laura Gómez Palma y Antonio García de Diego —músicos históricos del cantautor— se presentaban en formato trío o dúo; pero ahora se presenta la banda íntegra.
Es un hecho; el legado Sabina tiene proyección en quienes fueron sus colegas, empleados y admiradores. Y para compartir lo heredado, en la segunda mitad del recital -ellos- invitan a subir al escenario a cuatro personas para ocupar -alternativamente- el lugar de Sabina y cantar algunas de sus canciones más festejadas. Luego la banda elegirá arbitrariamente (De Diego bromea con la cuestión) y premiará con un bombín firmado por sus integrantes, a quien logre la mejor performance.
El público es intergeneracional; en el concierto hay gente de 70 años y chicos de 20 (abuelos, padres, nietos); varones y mujeres en compensado porcentaje. Es sorprendente como puede pertenecer esas letras a tan diversa multitud.
“Llueve sobre mojado”, “Con la frente marchita”, “Amor se llama el juego”, “Peces de ciudad”, “Quien me ha robado el mes de abril”, “Pastillas para no soñar”, “Y Sin Embargo Te Quiero”, “Dieguitos y Mafaldas”, “Conductores suicidas” y “Que se llama soledad”; fueron algunas de las canciones a las que dieron forma las manos, los acordes y las voces que acompañaron a Sabina en su trayectoria. El momento más enérgico se vivió con “Lágrimas de mármol”, en el que identificaciones mediante, o no, se celebró la idea de vivir para contarlo; y cantarlo.
Ese universo sabinesco puede resumirse a bares (tabaco, alcohol y drogas), camaradas, mujeres, confesiones, inventarios, flechazos y desencuentros, que por una afinidad sensible está unido al Río de la Plata. El videoclip de “Un último vals”, da cuenta de esto, ya que aparecen entre otros amigos, Ricardo Darín, Andrés Calamaro, Ariel Roth, Afo Verde y Jorge Drexler. Y como si fuera poco -don Joaquín- además fue declarado Huésped de Honor de la Ciudad de Buenos Aires y de Montevideo.
Ficha
Voz
Mara Barros
Guitarra
Jaime Asúa
Batería
Paco Beneyto
bajo
Laura Gómez Palma
Teclados
Antonio García de Diego
Recital de música:
fusión de trova, rock, pop y folk[
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