Toquinho Creuza en concierto

Toquinho Creuza en concierto

Toquinho nao tem fim

¿Qué más evidente que un músico que hace del escenario su hogar que uno de los más grandes artistas del Brasil levantando unos papeles del piso para esconderlos al sentarse encima de ellos? Se trata ni más ni menos de Antonio Bondeolli Pecci Filho, más conocido como Toquinho para su público y amigos (¡y qué amigos!), ayer fundidos en el convite del guitarrista a acompañarlo para una encantadora velada en el Gran Rex.

De primer plato, guitarra en mano, como si fuera su copa de vino, Toquinho nos convido un par de clásicos, como la samba de Orly, como excusa para recordar a los inefables Chico Buarque y Vinícius de Moraes, compañeros de ruta. Cada pieza que salía de sus afiatados dedos y dulce voz era una el sorbo de su copa para recordar risueñamente anécdotas con estos próceres del folclore brasileño. Acompañaban como si fuesen de la cocina los talentosos Ivá Sabino y Pedro Paulo D’Elia, bajista y baterista respectivamente. El dulce de esta entrada fue una versión para 6 cuerdas de “El día que me quieras”, un mimo a un país que allá por el 71 le presto el Café Concert La Fusa para inscribirlo en la historia.

Para el plato principal, sorprendió una invitada paraguaya, la concertista Berta Rojas, que se encargó de posicionarnos en una triple frontera musical. Con el nivel y musicalidad que su estudio le profiere, nos deleitó con piezas del tradicional Agustín Pío Barrios, unas composiciones deliciosas y de alto vuelo. Como sazón, el propio Toquinho se animó a una dulce versión de “Recuerdos de Ypacaraí”, ya entonado de tantas canciones engullidas.

El postre era una mesa dulce, la gran expectativa de la noche. Con “Acquarela” como clásico con saxofonista invitada incluida, el cantautor hizo pasar a María Creuza, una de las más aguardentosas voces del país vecino. Desfilaron entonces platos fuertes como “Voce abusou” o “a tonga da mironga do kabulete”, clásicos inolvidables de un repertorio de más de 40 años de éxitos. Tan íntimo fue ese aforo de de más de 3000 personas que el propio Victor Díaz Vélez, marido de la cantante y amigo del guitarrista, se animó a acompañarlos con virtuoso piano en varias ocasiones.

Canciones y anécdotas se fundieron en una noche única a la que fuimos invitados como quien va a cenar a lo de un viejo amigo. Brasil, Paraguay y Argentina se confundieron en un mismo territorio musical gracias la potente entrega de Toquinho y sus amigos, en una noche que no hace más que confirmar la vigencia de un artista indiscutido.

 

Categories: Musicales, Reseñas

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