Mio

Mio

Ficha

  • Reparto:

    Funciones: viernes a las 21.30hs
    Dónde: Centro Cultural de la Cooperación, Sala Osvaldo Pugliese
    Dirección: Av. Corrientes 1543, CABA

  • Salas:

    Prensa: Simkin & Franco

 

Mi noche con Martita

Aquella velada, esperaba, sin mucha noción, un espectáculo teatral más. Observé con agrado una formación instrumental compuesta de teclado, guitarra, bajo y percusión, guarnición ideal para cualquier obra.  Un pequeño telón coronaba esa formación, por la que pronto aparecerían quién sabe qué personajes. La izquierda de las tablas quedaba reservada para una suerte de camarín visible, un pequeño sillón y mueble acorde, con un teléfono de disco, una sensación Susanesca proximidad con un telespectador ochentoso. Mi análisis se vio interrumpido por la irrupción en escena de Damián Baez, Juan Ignacio Fariña, Matías Tomasetto y Pablo Sambataro, afiatados músicos que asumieron su posición y dieron los compases para que ella saliera a escena. Mio! Había comenzado.

El humo y luz de espaldas exaltaban los rubios rizos de Martita (Lucía Baya Casal) y su figura de diva indiscutible. Nuestra maestra de ceremonias comienza entonces con una serie de hits/mashups/composiciones originales que oscilan por todos los rincones de Iberoamérica entre boleros, show tunes y demás oportunidades para lucir la preciosa voz de mezzo de la vedette. No podía faltar, desde ya, la conversación con su público. La platea se convierte en una suerte de Luna Park repleto, recibiendo a la artista internacional que recuerda sus anécdotas entre amantes y éxitos, para llegar a su presente: Luis, errante amante de tierra adentro. Todo esto podría ser un relato cualquiera sobre Rafaella Carrá o Susana Giménez, si no fuese por la particular e hilarante expresión de nuestra protagonista. Las carcajadas inundan el proscenio cuando Cantinflas o Daniel Rabinovich reencarnan en esta vedette que tropieza tanto con sus palabras como con cada trampa que le va dejando la escena, en un cuidado asombroso por el doble sentido, el slapstick y el ludolingüismo.

Pero, no todo lo que brilla es oro: en la suerte de camarín en escena logramos espiar el fin de la relación de la madama. De principio a fin, entre llantos, alcohol, canciones, alcohol y danzas, Martita y sus fieles mortales acompañan la catarsis de nuestra maestra de ceremonias, con desopilantes resultados. Al fin y al cabo, su único deseo es un amor de película, amor alla Marilyn, Legrand, que, como bien nos enseña la historia y este brillante espectáculo, no dejan de estar teñidos por luces hollywoodenses.

Sin embargo, y como punto alto del show, puedo afirmar que lo nuestro fue real. Martita, en su afán de vengarse de su ex, juega con la platea buscando un nuevo amante, y tuve el privilegio de ser su partenaire. Con brillante timing y espontaneidad, gocé de un breve protagonismo, algunas burlas y, por supuesto, más carcajadas cómplices. Para variar, pocas cosas se admiran más dentro de un teatro que los artistas que dialogan de todas las maneras posibles con su platea.

Ahora bien, debo confesar, todo mi relato no corresponde a la noche en que vi Mio! sino, más bien, la segunda vez que fui. Hoy me enteró que Martita ha seguido adelante, ha encontrado nuevos amantes y continúa haciendo reír al espectador hasta el dolor de costillas con su potente espectáculo escrito y dirigido entre Julieta Carrera, Lucía Baya Casal y Damián Baez. Ninguna presentación es igual al anterior, pude comprobar. No es casualidad que se exhibiera, en la mesita de luz del camarín al que espiamos, el reciente premio Hugo por mejor actriz en Music Hall para la protagonista. Un espectáculo vigente, con un condimento “Les Luthiers” y, por supuesto, diversión asegurada, para ver una y otra vez.

Ficha:

Actúan: Lucía Baya Casal

Músicos: Damián Báez, Juan Ignacio Fariña, Pablo Sambataro, Matías Tomasetto

Dirección: Julieta Carrera

Categories: Reseñas

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