Macbeth

Macbeth

Ficha

  • Reparto:

    Funciones: Funciones: viernes, 20:00 hs. (Hasta el 5/5 inclusive)
    Lugar: Centro Cultural de la Cooperación (Av. Corrientes 1543

  • Salas:

    Prensa: Octavia Comunicación

 

Siglos que se esfuman

¿Qué puerta quedará segura, cuando de todos los  puntos  de la rosa soplen los vientos?

Macbeth, William Shakespeare, (AI.E.III)

 

Macbeth es la famosa y extraña obra del dramaturgo de Strattford -upon- Avon. Extraña porque los expertos en Shakespeare  murmuran extrañezas acerca del origen y la estructura del texto original. Pero tratándose de este expositor de todas nuestras vanidades, proezas y bajezas antiguas y actuales, la confusión alrededor de la creación de esta hermosa pieza no nos incumbe, no nos molesta. Sí vale resaltar que ésta versión de Jorge Eines  (quien ya viene hace rato acercándose a Shakespeare) resulta no solamente una gran obra de teatro sino una pieza motivo de pensamiento, deleite y discusión. Sí: ¡alguien en 1600, utilizando una historia del 1300 realizó un mecanismo artístico que perdura y se actualiza para nosotros, ciudadanos del 2000! Increíble pero cierto.

Eines ha entrado por los márgenes a Macbeth. Porque como bien resaltó en el debate luego del estreno, el centro es lo fácil. Y sabemos que ir desde el borde no es un camino sencillo. La obra atravesó diversas facetas hasta lograr su estructura final.  El camino fue arduo pero imponente: primero el texto original, luego el texto rearmado, luego el acercamiento de las actrices (las geniales Florencia Limonoff  y Coni Marino) para hacerlo un verbo único. En el Macbeth de Eines se abraza el preciosismo textual desde un abismo donde el cuerpo y el drama son un mismo magma frágil. La estética en general es de un acabado pleno. Las luces de Juan Gonzales Rotstein resaltan las caras pálidas, coloradas, escocesas, sucias, llenas de locura de Lady Macbeth y Macbeth. El arte y vestuario de Lucía Maisano y Lucas Bombin juega el contrapunto justo ente la piel gruesa y el abrigo musculoso y fibroso de movimiento que generan las actrices.

Es decir, hay obras buenas y malas pero pocas veces –y allí aparece el arte- el espectador puede sentir en su médula la locura y el dolor al verlos en los ojos del actor. Macbeth conmueve en un sentido real. No se trata de bajezas. Se trata de otra cosa. Se trata de lo más específicamente inentendible, de aquello más humano y absurdo. En la ronda de temas –cada uno pensará muchos y tremendos significados para la obra- podemos nombrar algunos clásicos: ambición, poder, locura, traición, culpa, muerte. Y también sexo, amor. Florencia Limonoff encarna a un hombre bestial. Al verla en la piel del sanguinario Macbeth vemos la sangre, palpamos la virilidad pero también la pena, la crueldad y la locura. Coni Marino se desdobla en escena tantas veces y nunca notamos que los pasajes casquen su voz. Es una Lady Macbeth brutal y hermosa.

Estos seres se aman y ya no podrán morir. Recordemos el subtítulo: “yo no me voy a morir”. La sangre ha marcado su amor, su vida. Aman para matar y matan para amar y en un círculo eterno su condena es el poder. El peso de la corona es eterno y es ciego. Pero la corona de Macbeth no es de oro ni de laurel. La corona de Macbeth es de cuero y obedece a oscuras visiones. Las brujas vaticinaron su porvenir. Pero ellas lo único que hicieron, además de pócimas y maleficios, fue decirle aquello que él quería escuchar. Como un noticiero burgués, susurraron la brutalidad y el deseo de brutalidad en una mente culposa, capaz de todo pero cuya necesidad constante es la de confirmar algo sangriento, oscuro y brutal. Y eso nadie sabe qué es. Podríamos escribir mucho más pero no es necesario. ¡Necesario es que vean Macbeth!

Ficha:

Dramaturgia y dirección: Jorge Eines
Elenco: Macbeth: Florencia Limonoff / Lady Macbeth: Coni Marino

Categories: Reseñas

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