La vida a palos. Testamento. Un cante flamenco al deseo de vivir

La vida a palos. Testamento. Un cante flamenco al deseo de vivir

Ficha

  • Reparto:

    Teatro Maipo. Baja 9/9

 

Relaciones con aire flamenco

Este espectáculo que arranco en Bilbao, se estuvo haciendo hasta hace muy poco en los Teatros del Canal (Madrid), al terminar las fechas programadas, empacaron y aterrizaron en nuestra tierra; es así como este elenco con Imanol Arias a la cabeza, le da un particular tono al escenario del Maipo durante cuatro semanas, luego de esto volaran nuevamente a España, en este caso a Barcelona, para cerrar la gira.

Después de veinticuatro años Imanol vuelve a compartir su arte con el público porteño, en este caso con un espectáculo flamenco, en el que recorriendo varios palos (estilos de cante) contaran la historia de un hombre que se reencuentra con su hijo (Aitor Luna) luego de muchos años, tratando de ponerse en paz.

Todo comienza con una proyección en el fondo del escenario, donde se comienza a contar la historia, el recorrido de un hombre en busca de algo, si bien hasta el momento no se sabe que es, el con una playa de fondo, son el puntapié inicial con el que se ira escribiendo este testamento.

Él es un cantaor, el Alcayata y su historia será rememorada paso a paso por su amigo, Manuel Casado (Arias), quien se encuentra con el hijo del primero y le cuenta cosas que el desconoce, de esta manera, padre e hijo, aunque no estén juntos, estarán quizá, más cerca que nunca.

La historia es contada y cantada en diferentes palos, otorgándole a cada pasaje el peso de la música que acompaña. Es ahí donde entra en juego Raúl Jiménez, es la voz cantante, el será el encargado de cantar en escena, generando escalofríos por su potencia, pasión y sentimiento a la hora de interpretar. Él es acompañado por Batio, quien con su chelo genera climas, un solo instrumento en escena basta para que todo se de en el ámbito ideal.

La escenografía es austera, se limita a un par de sillas y bloques de madera blanco, a modo de fondo (donde se proyectan las partes audiovisuales). Una de estas partes cae algunas veces, a modo de ruptura, es ahí donde irrumpen historias y momentos; es así como toma lugar Guadalupe Lancho, gran cantante y actriz que desempeña varios roles femeninos, ayudando a reconstruir la historia, la vida de este hombre… o son acaso estos hombres?.

Además de las proyecciones, se incorpora la tecnología en vivo, Aitor maneja una cámara en escena, donde se toma tanto a el mismo para hablar a modo de “diario íntimo”, como para mostrar al resto de los personajes, desde ángulos que el público se perdería, siendo esto transmitido en el fondo blanco.

“La vida a palos”, no es simple de llevar a cabo, ya que son básicamente relatos y diálogos sin mucha acción, lo que obliga a los interpretes a usar la emoción para atrapar a la platea, es un gran desafío que tanto Imanol como Aitor, superan con creces.

Ambos actores logran lucirse, hacen grandes y profundos trabajos, jugando entre ellos, complementándose, ninguno se molesta por lucirse más que su compañero, sino que establecen una relación fluida, armoniosa y sentida.

Carlota Ferrer desde la dirección, logra que este cuento valga la pena, que los relatos se transformen en algo más que eso, que tres actores, dos cantantes y un músico puedan recrear vidas.

La insistencia en esto de contar una historia tiene que ver que, según dicen por ahí, el espectáculo es autobiográfico para uno de sus autores.

Si bien en el momento que esta nota es publicada, se está llevando a cabo la última función, cabe resaltar cuando asistimos, la puesta fue interrumpida porque se descompuso una persona en el público, una chica embarazada de la primera fila para ser exactos; la escena se detuvo, la chica fue asistida, mientras los actores hablaban con el público para restarle dramatismo al momento, no sin atender a la espectadora. Cuando todo se resolvió, volvieron al ruedo y si bien el mismo Aitor dijo lo difícil que sería retomar y volver a conectarse con la emoción luego de ese momento, siguieron como si nada hubiera pasado… la vida como en el teatro y el teatro como la vida.

Un muy buen espectáculo que tiene alma flamenca, pero vale en cualquier lugar del mundo que se presente, porque al fin y al cabo, es la historia de un hijo y su padre… sea quien fuere este último. Ole!

Ficha:

Actores: Imanol Arias, Aitor Luna, Guadalupe Lancho, Barnabás Hargonyi

Dirección: Carlota Ferrar

Autor:  José Manuel Mora, Pedro Atienza

Categories: Reseñas

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