La madeja de moebius

La madeja de moebius

Ficha

  • Reparto:

    Entradas en venta con hasta tres semanas de anticipación
    CELCIT. Moreno 431
    Sábados 20hs

  • Salas:

    Prensa: Celcit

 

La trama infinita

En el espacio siete mujeres unidas por un mismo hilo, el cual manipulan como si estuvieran tejiendo una trama invisible, una trama infinita en la cual el principio y el final parecen superponerse. Probablemente sea la trama que encadena estas historias, estas secuencias de movimiento. Hilvanadas al azar siguiendo los designios de los hexagramas del I ching, el milenario libro de oráculos oriental.

Estas siete mujeres transitan las siete direcciones chamánicas: este/luz, norte/noche, oeste/transformación,  sur/sol eterno, arriba/paraíso, abajo/tierra y centro/universo. Asimismo representan los arquetipos femeninos que tienen relación con las estaciones del año y con las fases de la luna: primavera/doncella/luna creciente, verano/madre/luna llena, otoño/chamana/luna menguante, invierno/anciana/luna negra o nueva. Lo cíclico que tan presente está sobre todo en la vida de las mujeres con el ciclo menstrual, nos muestra el nacimiento, el crecimiento y la muerte, que como la cinta de Moebius este ciclo se repite infinitamente.

Tejer, una actividad por lo general femenina, es mucho más que la creación de algo que abriga, que resguarda, de algo que brinda calidez, sino que es una especie de ritual por medio del cual nos conectamos  con el interior de nuestra existencia y desde allí con todo el universo, con el origen de nuestra naturaleza. Porque todos estamos conectados, todos somos uno.

Todas estas temáticas son abordadas por la obra. Las intérpretes transmiten a través de sus movimientos sensaciones que nos remiten a lo ancestral, lo primigenio, que nos vinculan con la esencia misma del ser humano en unión inseparable con la naturaleza.

Una excelente propuesta de Teresa Duggan y su compañía Duggandanza (con la que viene realizando espectáculos de renombre desde  el año 1984).

En  dicha puesta se combina a la perfección lo visual y lo sonoro creando un clima onírico, impronta distintiva  de esta directora y coreógrafa. Se destaca el vestuario confeccionado por Nam Tanoshii, que junto con los objetos realizados por Mariela Solari terminan de caracterizar a estas mujeres mezcla de chaman con algo de animal. Y como todo rito, la presencia de la música (cuya edición estuvo a cargo de Edu Svetelman) juega un papel preponderante, ya que nos va guiando en este viaje. Un viaje en todas las direcciones chamánicas, un viaje hacia el infinito.

Categories: Reseñas

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