El padre

El padre

Ficha

  • Reparto:

    Funciones: miércoles a las 20:30 hs.
    La Carpintería. Jean Jaurés 858, Abasto
    TE: 4961- 5092. Reservas: www.lacarpinteriateatro.com.ar o www.alternativateatral.com Duración de la obra: 75 min. Entrada general: $220-. Descuento a estudiantes y jubilados.

  • Salas:

    RSVP: Alfredo Monserrat – Alan Monserrat

 

Un fundamento de la encrucijada

El Padre habla en nombre de todas las dualidades que el Siglo XIX intentaba “resolver” –como si de elementos en oposición se tratara- bajo el signo de su flamante racionalidad.

Así, las relaciones entre “padres-hijos”, “ciencia-religión”, “ciudad-campo”, y en especial “hombre-mujer” eran sopesadas y juzgadas como problemas de necesaria solución en las que no se vacilaba en optar por uno de los elementos de la relación, poniéndolo por encima del otro.

El Capitán (Edgardo Moreira) es, además de militar y sobre todo, un hombre de ciencia. Por eso, el primer enfrentamiento que lo vemos representar es el que mantiene –amablemente, por conveniencia-con su cuñado, el Pastor (Luis Gasloli), a quien le cuenta la inapelable decisión que ha tomado: Bertha, su única hija (Denise Gómez Rivero), será enviada a la Ciudad para que estudie.

Pero para hacer su voluntad en este aspecto, deberá primero vencer la de su mujer, Laura (Marcela Ferradás), quien sostiene que Bertha debe ser criada en la casa, al calor de sus enseñanzas y lejos de librepensadores como su marido.

Esta desavenencia desencadena una batalla sin tregua ni escrúpulos entre los esposos (su hija es la conquista posible y también el terreno), pero pronto entendemos que el drama siempre estuvo latente en el matrimonio, desde que ese vínculo pretendió vaciar de contenido a la mujer, depositando tanto el deseo como el poder en manos del hombre.

El Capitán apela a su doble carácter de padre y de hombre de la casa para imponerse. Pero Laura, quien nunca se ha resignado a que se silencie su voz o se ignoren sus deseos, encuentra en esos mismos fundamentos, la clave que los hace entrar en crisis. Cuando ella pone en duda su paternidad, él comprende que sólo podrá volver a creer en esta por un acto de confianza o de “fe” (“sólo la mujer puede estar segura de su maternidad”-, repite), pero este modo de llegar al conocimiento es tan ajeno a su comprensión del mundo, tan inasequible mediante el método científico, que su mente amenaza con desmoronarse (Aquí la obra entrelaza la historia del personaje con la del propio autor, August. Strindberg).

El personaje del Doctor Ostermark (Enrique Dumont), será convocado para participar en este conflicto como una suerte de árbitro. El hecho de que fuera Laura quien le encarga esta tarea, es lo que la destaca como a una hábil política.

La otra mediadora será Margarita (Ana María Castel) quien fuera la Nodriza del Capitán, y siempre se brindó a él como una madre, sin atender que este fuera o no un vínculo biológico.

Santiago Molina Cueli representa al soldado Nojd, cuyo conflicto personal es minimizado por el Capitán, sin saber que luego él mismo vivirá las mismas inquietudes.

Entonces el Capitán se encuentra en una encrucijada, en un punto de quiebre para él. Ese punto está marcado con una x sobre el escenario. La escenografía de Ariel Vaccaro representa ese cruce de caminos, de miradas; es un circuito y es la palabra, el secreto, los cajones que guardan evidencias.

Marcelo Velázquez adapta y dirige uno de los cásicos del siglo XIX trayéndolo a nuestros días, con una obra que nos muestra cómo la esencia del patriarcado es la desnaturalización de la mente, del hombre y de la mujer. El Padre es un testimonio de la crisis de ese sistema hace ya más de un siglo atrás.

Ficha:

Marcela Ferradás, Edgardo Moreira, Ana María Castel, Enrique Dumont, Luis Gasloli, Denise Gómez Rivero y Santiago Molina Cueli

Dirección general: Marcelo Velázqez.

Categories: Reseñas

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