El lago de los cisnes

El lago de los cisnes

Ficha

  • Salas:

    Prensa: Patricia Brañeiro

 

La magia de un clásico intocable

Son las 20:30 h y las 1600 butacas butacas de anfiteatro de Parque Centenario están colmadas. La orquesta sinfónica con dirección de Luis Belforte y Carlos David Jaimes ya está lista y tras el aplauso general comienza la magia. La orquesta suena excelente, cuentan con una gran calidad interpretativa, desde la primera nota cada nota flota en el aire de Caballito e impacta de lleno y con gran nitidez al oído de los espectadores. La disposición de la orquesta permite apreciar cada movimiento de ese organismo musical. En lo que respecta a los equipos de amplificación y el sonido que es excelente, su responsable Federico Santander.

Se abre el telón y otro sentido se llena de regocijo, la vista, la escenografía de primer nivel encargada por María José Besozzi es imponente y detallada. Con tres cambios de escenografía nos sumergen en esta historia viviendo cada espacio, el palacio, el lago y la corte del Rey. Además, hay una interacción de efectos visuales a cargo de Oxigene, estos efectos comprenden proyecciones que aparecían en el del escenario el fondo de acuerdo a la necesidad del momento para marcar más dramatismo a cada acto, como por ejemplo el primerísimo primer plano del brujo Von Rothbart, o los relámpagos que avecinan la tormenta en el lago.

La obra nos cuenta la historia de la joven Odette que, a orillas del lago, se ve sorprendida ante la presencia del brujo Von Rothbart, el cual lanza sobre ella un hechizo que la convierte en cisne y que solo se revertirá cuando un hombre valiente y leal le jure amor eterno.

Como motivo de su vigésimo aniversario, Sigfrido, se encuentra en plena celebración cuando se ve perturbado por la noticia que su madre le da, debía escoger esposa.

Sigfrido abatido por la melancolía decide irse de caza, y es allí donde conoce a la hermosa Odette.

En el primer acto vemos las danzas de Sigfrido (Iñaki Urlezaga), Odette (Gabriela Alberti) y la aparición en escena de Von Rothbart (Ángel Gómez), la Reina Madre (Adriana Gancedo)

y el tutor (Evaldo Melo). A su vez se disfruta del Pais de Trois y de la Polonesa, una vez finalizado este acto hay un intervalo de ocho minutos.

El segundo acto comprende la búsqueda de Sigfrido, aquí se destacan los cisnes cuyas coreografías son increíbles, al finalizar se realiza un intervalo de 15 minutos.

El tercer acto nos muestra a un Sigfrido casado en su corte en una gran fiesta en la que irrumpe Von Rothbart con Goette, la intensidad de los enamorados queda plasmada en las maravillosas danzas que nos regalan, luego para finalizar se realizan dos muestras, una de danza española y la otra de danza napolitana. Este tramo es rico en bailes solistas, por último, el intervalo final de 15 minutos. El cuarto acto en el lago nuevamente nos muestra cisnes negros y blancos y la búsqueda de Sigfrido de su amada, y la lucha con Von Rothbart con un excelente final.

El vestuario a cargo del equipo conformado por María Fernanda Sánchez, Celia Cañada, Bárbara Faul y Claudia Sánchez nos dejó totalmente satisfechos con su gran variedad, estilo y gran cantidad de detalles. Era un placer ver a los cisnes en cada movimiento que realizaban, el vestuario del brujo Von Rothbart se lleva todos los elogios, con una gran realización que marcaba una gran presencia en el escenario.

La obra no tiene ningún muerto, está llena de belleza y dinamismo. En esta ocasión dirigida por Iñaki Urlezaga y el también realizando el papel de Sigfrido. Para quien no conoce este clásico o quiere acercarse a la danza, es una excelente oportunidad de disfrutar de un espectáculo de primer nivel al alcance de todos.

Categories: Reseñas

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