Volver voltar
Ficha
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Datos de funciones:
Octavia comunicación
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Prensa:
Funciones en nuestra cartelera
La dificultad de las sinergias
Mezclar dos lenguajes tan marcados como el tango y el circo es un riesgo que el espectáculo Volver Voltar asume desde el principio con arrojo y audacia. Enfrentándose así a la misma problemática a la que toda fusión artística se enfrenta. En general, en este tipo de híbridos, el espectador suele buscar una unión real, una sinergia equilibrada que cree una energía diferente. Pero Volver Voltar no termina de ofrecer esa sed tan peculiar, pues acaba siendo un espectáculo donde la acrobacia termina devorando al baile, dejando al tango como un simple acompañamiento estético.
La obra arranca con una premisa visual potente: trasladar el espíritu porteño a la verticalidad. Para lograrlo, utiliza un gran proyector sobre una tela blanca que, al caer desde el techo, engaña al ojo y se convierte en un suelo imaginario. Sobre este plano inclinado, dos hombres trajeados comienzan a moverse, intentando llevar la elegancia de los pasos de baile a un espacio donde lo que manda es la suspensión y la gravedad.
A este juego visual se suma pronto el conflicto narrativo (típico triángulo des-amoroso que es más una batalla de egos) con la entrada de la bailarina. Su presencia, elegante y llena de fuerza, parece ser el motor que activa a los dos protagonistas, quienes inician una disputa por su atención. A partir de este punto los primeros indicios de la danza del tango se diluyen: como los acróbatas no son bailarines de tango, recurren a lo que mejor saben hacer: trucos circenses. El cortejo no sucede a través del abrazo o el juego de pies, sino mediante una exhibición de fuerza y elasticidad que, si bien es técnicamente muy buena, rompe con la mística de la música que suena de fondo.
Esa desconexión se acentúa a medida que el espectáculo avanza y el tango pasa a ser un mero adorno para el contorsionismo de los tres intérpretes. Los movimientos ya no responden al compás del bandoneón, sino a las necesidades de un equilibrio extremo que busca el impacto visual por encima de la coherencia artística. Esta falta de rumbo se hace evidente en momentos desconcertantes, como la aparición de un rocódromo en escena; una pieza que se utiliza para realizar figuras físicas pero que no parece tener un porqué dentro del recorrido previamente marcado por los artistas. Al final, Volver Voltar se queda en una buena muestra de destrezas corporales que utiliza la estética del tango como envoltorio, pero que pierde el alma del baile por el camino.
Género: Circo
Ficha:
Dramaturgia: Cecilia Gómez
Elenco: Maximiliano Nastar, Cecilia Gómez, Facundo Varela
Música: Luciano Campodónico, Gabriela Neyrotte (DJ Paca) y Nehuén Schedan (Nayaim)
Diseño de luces: Juan Manuel Gagino Di Leo
Vestuario: Lithium Prod. Art, en colaboración con Humberto Rizzo
Diseño del espacio escénico: Riggingmind, Facundo Varela
Asistente en escena y operación de sonido: Rita Zarfati
Contenido audiovisual: Camilo Ortiz
Prensa: OCTAVIA Comunicación
Asistente de dirección: Julieta «Mumi» Ezkenazi
Gestión y producción: Compañía Amor Eterno
Dirección general: Cecilia Gómez
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