Una sombra voraz

Una sombra voraz

Ficha

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  • Prensa:

    Marisol Cambre

 

El deshielo

 

Probablemente la película más importante del año pasado fue Una batalla tras otra. Una película que irrumpe en el mainstream hollywoodense y se pone a hablar en forma y contenido de lo que los yanquis no están acostumbrados a tocar desde hace, por lo menos, cuarenta años. Comienza ubicando a su protagonista en el centro de una guerrilla que brinda refugio a inmigrantes y combate contra las fuerzas represivas del estado. La película empieza en un entorno urbano, lleno de estímulos y acción; es explosiva y barroca. Pero, termina de otra forma muy distinta: él, que fue un legendario miembro de un movimiento revolucionario, es, ahora, un padre soltero, yonqui, venido a menos, sólo intentando rescatar a su hija de un teniente reaccionario; lo que antes era un entorno urbano explosivo, es un desierto; lo que era barroquismo y un tempo agresivo, se vuelve de una monotonía espesa.

Se puede hipotetizar que Una batalla tras otra también nos cuenta la decadencia de una generación militante y su crisis en cómo transmitir el  fuego de su lucha a la siguiente generación. La película fue muy celebrada. Pero los amantes de Paul Thomas Anderson, su director, se preguntan si esa pérdida de filo es, para su arte, un tema o un síntoma.

Mariano Pensotti es un autor teatral que tiene muchos años exponiendo su visión en todos los circuitos teatrales disponibles en Argentina y el extranjero. En este momento, aprovecha para cosechar en el teatro comercial, los años que invirtió investigando en el teatro independiente y, sobre todo, en el Ricardo Rojas y el San Martín.

Una sombra voraz, surge como idea a partir de esos documentales ecológicos que muestran cómo el cambio climático produce que las montañas devuelvan muertos que por años estuvieron cubiertos por hielo. Pensotti escribirá, inspirado por esas imágenes, una de sus obras más literarias. Junto a La obra, otra de sus piezas recientes, encontró la posibilidad de editar un libro donde dramaturgia y literatura se hacen una.

El escenario está dividido en dos: de un lado, caminando sobre una cinta, Julián Vidal (Patricio Aramburu) cuenta a público un suceso traumático durante su última escalada; del otro lado, caminando sobre una cinta, Manuel Rojas (Diego Velazquez), repite palabra por palabra. Se intercalan. Uno es blando, su mirada se pierde, piensa en lo que dice, es íntimo y patético. El otro es aplomado, convoca con los ojos, exhibe confianza, decisión y carisma.

La obra toma la forma de un documental apócrifo. Ficción contada como si fuera verdad. En ese documental apócrifo, se cuentan dos procesos paralelos: la última escalada de un hombre que aún sigue obsesionado con la desaparición de su padre alpinista y la filmación de la película de esta misma hazaña, encarnada por un actor que está enfermo y en el ocaso de su carrera. La obra es un espejo que deforma.

La otra gran inspiración para Pensotti es El ascenso al monte Ventoso de Petrarca, un poeta renacentista. Quizás el primer texto literario sobre alpinismo. Petrarca es famoso, entre muchas cosas, por un libro llamado De viris illustribus (Vidas ilustres), donde comete el ejercicio de redactar biografías de personajes célebres más allá de cualquier rigor histórico. Este gesto fue una influencia rotunda para Marcel Schwob primero y para un tal Jorge Luis Borges, luego.

El hacer pasar algo por cierto es un trabajo de meticulosidad, de investigación pero también de osadía. Para que un cuento merezca ser contado requiere de algo que lo destaque más allá de lo cotidiano hasta el límite de lo verosímil. Hacer parecer lo falso, verdadero es un primer problema a atender; luego, también debe ser atractivo, potente, significativo.

En el principio del relato aparece la promesa: el padre de Julián Vidal había desaparecido intentando abrir un nuevo camino para alcanzar la cima del Annapurna. Julián decide retomar esa misión. En este suceso se concentra un sentido muy poderoso. Justamente lo que Lucrecia Martel pregona desde hace tiempo: imaginar nuevos futuros posibles, correrse del sentimiento apocalíptico, del espiral derrotista. En la misma cordillera, en Nepal, está el Everest, el monte más alto del mundo. El Annapurna es otra cosa, es un monte con habituales connotaciones místicas. Su traducción etimológica le da nombre a la obra: “sombra que come”. Encontrar un nuevo sendero para transitar este monte, y no otro, es una invitación a una nueva forma de iluminación. Pero esto es, en principio, solo una promesa.

La operación que desarrolla la obra está centrada en la voz de sus personajes. En el autodescubrimiento y en el vínculo que se formula entre estos dos seres humanos. Se detiene el texto, particularmente, en la idea de actuar de alguien vivo. Manuel Rojas dice “no quería parecerme, quería ser él”. También el mismo Julián Vidal se preocupa por la ejecución del guión, opina que debe ser verdadero. Luego, esto, tendrá sus implicancias, por supuesto.

La gran pregunta que cada espectador se hace sobre el devenir de ambos personajes es si la experiencia los iguala o si derrite las capas de hielo que no los dejaba verse reflejados como la misma entidad. Y si esa misma operación puede suceder ad infinitum para traspasar la cuarta pared.

La puesta y el texto de Pensotti, hacen un esfuerzo quizás desmedido, en dar pistas a su audiencia para que puedan ver a través de la tormenta en la montaña, la sombra en el espejo. 

Hay muchas críticas ciertas para hacerle pero sería del todo injusto obviar que el conjunto está llevado adelante de forma inmaculada. En verdad, poco hay para decir de su estructura dramática, de sus parlamento tanto poéticos como filosóficos, de su humor y su calidez, de su impactante escenografía, de las actuaciones impecables, de la música precisa; más que, todo eso está hecho por gente experimentada, que conoce sus quehaceres y que los ejecutan con maestría. Quizás sea por esta misma razón es que surge una mirada crítica que pone el ojo en dónde la obra optó por evadir el riesgo.

Cerca del final de la obra aparece de forma manifiesta el tema climático, el tema político y el tema privado. Los tres se entremezclan como discurso. Como quien reparte cartas para jugar una mano, la juega y después vuelve a mezclar las cartas y meterlas en el mazo.

Al igual que en Una batalla tras otra, Una sombra voraz, está atenta en reflejar con verdad el deshielo y su impacto en las generaciones venideras. El personaje de Manuel Rojas sufre por falta de comunicación con su hija. De ella solo recibe videos de territorios siendo filmados por drones mientras son bombardeados. Esa misma imagen concentra por muchos frentes un grado alto de distancia estéril.

Una sombra voraz menciona a Lucrecia Martel, a Juan Minujin, a Martín Rejtman. Habla del festival de Cannes, pero películas menciona solo una. Frozen es una referencia que no se esconde. Una hipótesis es que el autor escribe, no para su padre, sino para sus hijas, y esconde en esta referencia un mensaje para ellas. La historia de Julián y Manuel es su propia versión de Frozen. En vez de estar protagonizada por una adolescente que descubre cómo conectarse con sus poderes descongelando las huellas de sus padres; es la historia de un hombre de mediana edad que se descubre encontrando los resabios descongelados de su padre. Él único detalle (que no es menor) es que en vez de estar transitando el descubrimiento de sus poderes, reconoce y aprende a lidiar con su más verdadera impotencia.

 

Ficha

Texto y dirección: Mariano Pensotti   

Elenco: Diego Velázquez, Patricio Aramburu                                                           

Escenografía y vestuario: Mariana Tirantte                                         

Música: Diego Vainer

Luces: David Seldes

Colaboración artística y Producción: Florencia Wasser

Dramaturgista: Aljoscha Begrich

Prensa: Marisol Cambre

Fotos: Sebastián Arpesella

Colaboración en Producción: Zoilo Garcés

Reposición de iluminación: Facundo David

Asistencia de escenografía y vestuario: Lara Stilstein

Asistencia de dirección: Juan Francisco Reato  

Género: Comedia dramática

 

Categorías: Reseñas

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