Seré

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Ficha

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  • Prensa:

    Carolina Alfonso

 

Voz de la memoria

En voz off, el testimonio de Guillermo Fernández en 1985 durante el juicio a las juntas militares sobre su secuestro y fuga del centro clandestino de detención llamado Mansión Seré, es materia prima para la representación teatral que realiza un actor a partir de la composición entre lo documental y la ficción. Como lo aclara el intérprete al inicio, la intención de recuperar textos no dramáticos para trasladar a la escena no es una idea original, de hecho es una característica del teatro pos-dramático; sin embargo, este unipersonal asume un riesgo estético y ético con compromiso cultural que radica en preservar la memoria de una época que marcó a la Argentina.

La voz de este sobreviviente a la dictadura militar de 1976, carga con una teatralidad para ser representado escénicamente. Su tono natural y al mismo tiempo controversial, sus matices y los cambios sorpresivos de volúmenes expresan una profundidad emocional que actualizan la imagen viva de la víctima y lo padecido.

Lautaro Delgado más que narrador y actor se vuelve un performer poniendo de manifiesto la necesidad de actuar frente a discursos de odio que continúan en la actualidad. Su gestualidad corporal adquiere la cualidad de un títere manipulado por la voz off, exagerando gestos para puntualizar pensamientos, utilizando las pausas del relato para cambios de escena y traslados en el espacio, hasta por momentos se da el permiso de abandonar esa especie de lipsynk -sincronización de audio con mímica de labios- desviando su gesto y continuando únicamente la canalización del testimonio desde su cuerpo presente e incluso abandona ambas capas de interpretación para dar a ver aquellas ausencias. Esa suspensión de la sincronización entre relato e imagen implica la superposición de interpretaciones de las situaciones que expresa la declaración. Las posibilidades de fragmentación en capas expresivas de la actuación, intensifican situaciones claves y dan cuenta de una dramaturgia minuciosa, sensible, y casi quirúrgica del testimonio seleccionado.

Dentro del impacto del relato asoman situaciones de cierto humor absurdo que la víctima identifica en sus torturadores poniéndolos en evidencia desde un tono sarcástico en su decir que, se traspola en la parodia de los discursos de los torturadores tendiendo a la vulgarización de sus roles rebajando su status laboral por el cual se justificaban y llevaban a cabo las acciones de secuestros y torturas.

La puesta en escena además posee dos anclajes fundamentales, la escenografía y la iluminación. Primeramente, se puede observar una silla, un micrófono de pie, y una maqueta en miniatura del exterior de La Mansión Seré, mobiliarios de fácil traslado que colaboran con la dinámica espacial y al mismo tiempo acentúan el carácter expositivo y reflexivo de lo narrado. Así mismo, el diseño de iluminación es funcional a la intimidad y organización espacial de la declaración. Al inicio la luz de sala blanca envuelve al público haciéndolo parte del evento en el marco de un juicio oral y público. Luego, como en un stand-up, un seguidor de luz amarillenta será quién acentúe cada movimiento del actor, un velador también refuerza situaciones asfixiantes de supervivencia, y por último, el efecto del uso de pequeñas luces de tiras en los bordes de la mesa como en los bordes de la totalidad espacio escénico generan ampliación espacial.

En su totalidad, la puesta en escena presenta un aspecto fragmentado, modelando la forma de recuerdos aberrantes que exceden a la misma ficción mediante una evocación poética.

El acto performático de Seré reside en que se vuelve canal de múltiples sensaciones corporales que se manifiestan en el público desde una incomodidad como respuesta a aquel humor intolerante, la inquietud frente a tanta crueldad, las ganas de abrazar a Guillermo, a Lautaro y a todos los desaparecidos.

De esta ficción documental, la sinergía es positiva porque al registrar eventos de justicia y promover la memoria colectiva, actuar se convierte en material de archivo cultural, así como, dar testimonio de resistencia deviene en acto performático siendo la voz de la memoria del Nunca más.

Inolvidable, Seré merece llenar salas para que los espectadores sean el eco de la memoria colectiva.

Ficha:

Performer: Lautaro Delgado Tymruk

Dramaturgia y dirección: Lautaro Delgado Tymruk y Sofía Brito

Género: drama

Categorías: Reseñas

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