Partido sorpresa
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Lo que pasa afuera y lo que pasa adentro
Hace poco en una entrevista, Samata Schweblin cuenta que antes de escribir un cuento se propone ver hasta cuánto puede estirar el verosímil. Otra escritora argentina, Betina Gonzalez, utiliza como procedimiento buscar noticias imposibles y empezar a escribir desde ahí. Observar la realidad para encontrar en ella lo que destaca es un hábito artístico sin origen, pero hoy más que nunca, esta práctica se volvió algo más que un atajo o una sugerencia. Hoy, en tiempos de posverdad y saturación; luego de que la ficción haya muerto; mezclar lo que pasa fuera y dentro de la escena es un problema imposible de esquivar.
Faustine Nogués, una dramaturga francesa, escribió Partido Sorpresa en el año 2017. El texto está totalmente basado en un caso real. En el año 2010, en Reykjavik, Islandia, Jón Gnarr, un comediante de stand-up se lanza en campaña en chiste y termina ganando las elecciones. Su campaña no era otra cosa que un ejercicio lingüístico. Utilizó el discurso hiper coacheado, meticuloso, desgastado de los demás candidatos como punto de partida y contraste y así dejó en evidencia el desgaste social hacia la política.
Chuit Roganovic explica esto: dice que al idioma solemne de la política se le oponen otros dos, el cínico y el de avanzada. Jon Gnarr, este representante de la nueva política (para el 2010 de Islandia, una novedad), se aprovecha del lenguaje cínico, totalmente vacante en ese contexto. El “Mejor Partido” (así se llama su propuesta electoral) propone entradas gratis a Disney, arreglos cosméticos y otra clase de disparates. El pretexto es que, total los demás políticos tampoco cumplen sus promesas.
La obra cuenta estos hechos desde el detrás de escena. Todo sucede alrededor de medios de comunicación. De un programa de televisión, de llamadas telefónicas, de las mediciones de popularidad hechas por una supercomputadora. La sala de teatro se transforma en set. El público asiste a un acontecimiento público.
El dúo directoral Carranza Macchi-Schimelman ya había hecho de las suyas años atrás. Las cuerdas, su anterior colaboración, fue ganadora del concurso Óperas Primas del Ricardo Rojas en el 2019 y estuvo 5 años en cartel.
En esta ocasión se proponen una puesta que no por tomar referencias reales de esos años dos mil resulta menos explosiva y frenética. Desde el escenario-pasarela con el público alojado a dos frentes, el arte plástico, las visuales un poco camp, un poco teatro documental. El elenco trabaja desde un grotesco caricaturesco. Cada uno se apropia de un fonema y construye su discurso cacofónico que primero resulta curioso y entretenido, luego molesta. El humorista, decide hacer lo mismo, pero riéndose. En esta puesta, él es el más orgánico y humano de los políticos. Porque parece no tener dos caras. Es siempre el mismo bufón.
Quizás, en esta elección y cualidad, está el punto a señalar más importante de la obra: cuando fue escrita, Partido Sorpresa, la acción dramática suponía algún tipo de parodia entre lo real y lo distópico. Para citar un ejemplo también lejano, en ese momento, en un país no tan lejano a Francia, un tal Volodimir Zelenski, actuaba de presidente de Ucrania en una ficción llamada Un servidor del pueblo. Luego de estrenada en Francia Partido Sorpresa, Zelenski era la persona a cargo de liderar una de las guerras más importantes de la década en ese mismo país.
Hay una decisión política y artística en insistir sobre la memética y la democracia que, por un lado, busca desesperadamente llamar la atención sobre la decadencia de las instituciones, sobre la falta de representación ideológica de la política; pero por el otro, no termina de rascar las profundidades del tema y se queda en la anécdota. Pero es lógico: es imposible seguirle el apunte a la realidad. Siempre será más absurda, más histriónica, más espesa.
Mencionados antes, los tres tipos de lenguaje de la política según Chuit Roganovic, quedó a propósito uno sin desarrollar. Está el lenguaje solemne el de los candidatos tradicionales, está el lenguaje cínico de las redes, adoptados por los políticos de esta nueva ultraderecha, pero también está el “lenguaje de avanzada”. El que rompe pero con una nueva propuesta, con una verdad que busca disputar sentido. Imaginar futuros. Al arte no le puede faltar nunca de ese.
Ficha
Elenco: Damian Mai, Andres Granier, Adriana Ferrer, Fiamma Carranza Macchi, Ana Schimelman, Felipe Saade
Diseño de movimiento: Milva Leonardi
Colaboración Artística: Verónica Grande
Diseño de iluminación: Jesica Montes de Oca
Diseño de escenografía y vestuario: Juana Aguer
Diseño audiovisual y gráfico: Cata Derecho
Diseño de maquillaje: Micaela Oro
Fotos: Nacho Lunadei
Asistencia de dirección: Floren Messina
Producción: Florencia Schrott
Dirección: Ana Schimelman y Fiamma Macchi
Dramaturgia: Faustine Nogués
Género: Comedia
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