La salud de los enfermos
Ficha
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Datos de funciones:
Info de las funciones en la cartelera
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Prensa:
Cecilia Gamboa
La enfermedad de la mentira
En su ensayo Aspectos del cuento, Julio Cortázar sostiene que el relato debe nacer como un puente o un pasaje:
El cuento tiene que nacer puente, tiene que nacer pasaje, tiene que dar el salto que proyecte la significación inicial, descubierta por el autor, a ese extremo más pasivo y menos vigilante y muchas veces hasta indiferente que se llama lector.
De la misma manera en que el escritor argentino concibe esta conexión, la puesta en escena de La salud de los enfermos construye su propio puente, uno que traslada al lector al rol de espectador y, finalmente, al de actor. La obra de teatro acuna el cuento original y transforma el escenario en un relato vivo, donde los personajes narran la historia respetando la esencia con la que fue escrita por el autor y entregando al espectador un «cuento coral» donde ningún personaje dicta más de dos párrafos. De este modo, el narrador de Cortázar se vuelve múltiple y el relato se transforma en una experiencia aún más poliédrica
En escena, el espacio se define por los muebles de una casa donde conviven una anciana frágil y sus hijos, quienes la aman con una devoción absoluta. La madre habita un equilibrio precario; es tan delicada que cualquier noticia perturbadora dispara su tensión y la sumerge en sudores fríos. Por eso, cuando el hermano menor muere en un accidente de tráfico, la familia decide ocultárselo, bajo la premisa de que una verdad de ese calibre acabaría con su vida.
Con el pretexto de un empleo en Brasil, los hijos se sumergen en una red de ficciones: escriben cartas falsas, inventan conflictos geopolíticos en el país vecino y agotan su creatividad para que ella jamás sospeche de la muerte que la mataría. Así, vemos a los intérpretes transitar del nerviosismo al llanto y de la desesperación a la risa, en un proceso donde los hermanos terminan por creerse su propia mentira.
Y la mentira llamará siempre a más mentiras. Cuando la enfermedad o la muerte de otros seres queridos acecha, ellos regresan a la pantomima y al puro teatro de las excusas, pero la madre comienza a sospechar. La luz cálida que siempre la bañaba en el escenario se va apagando mientras ella parece entender y desilusionarse en silencio, sin preguntar nunca por la verdad. Finalmente, en su lecho de muerte, les lanza una frase que deja a todos perplejos: «ahora podréis descansar también vosotros».
Con esa última frase La salud de los enfermos interpela a los espectadores. La mentira se pierde con la muerte, y aún así, hay vestigios que quedan en cada uno de los hermanos, que todavía esperan que una carta de su hermano fallecido vuelva a llegar a casa.
FICHA:
Autoría: Julio Cortázar
Actúan: Cecilia Cósero, Edgardo Marchiori, Gabriel Schapiro, Martha Sosa Quintana, Paula Thie
Vestuario: Roma González
Escenografía: Roma González
Diseño sonoro: Leandro Cóccaro, Michel Gaudin
Redes Sociales: Sandro Vilcherrez
Instalación visual: Alejandro Dramis
Música original: Michel Gaudin
Diseño De Iluminación: Manon Minetti
Fotografía: Juan Pablo Caldarone
Asistencia de dirección: Guillermina Arciniega
Prensa: Cecilia Gamboa
Producción: Guillermina Arciniega
Puesta en escena: Leandro Cóccaro
Dirección: Leandro Cóccaro
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