Breve enciclopedia sobre la amistad
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El que no apoya, no folla
Hay un tipo de teatro que se hace hoy en día en la Ciudad de Buenos Aires que se podría llamar (vagamente) como “contemporáneo”. Hay una extraña coincidencia: muchas de las obras que se hacen en ese tipo de teatro (que en breve este texto intentará describir), tratan sobre la amistad. Quizás haya algún punto de contacto entre la realidad del que hace teatro y esta coincidencia.
Por lo pronto, decir que ya pasaron cincuenta y ocho años desde que Roland Barthes sentenció la muerte del autor. Después de eso (y sobre todo en el arte escénico), muchos artistas le rehuyen a la estrategia del misterio, del estilo, de cierta forma de autorreferencialidad. Más bien, lo que se busca es lo contrario. Cambiar el “yo” por el “nosotros”, reírse de esos que quieren hacerse los interesantes, los malditos, los despreocupados por formar puentes.
Sin embargo, hay una paradoja difícil de esquivar en este asunto. Para que alguien vaya a ver tu obra es necesario que se acuerden de ella, que se destaque mínimamente sobre otras. La mejor estrategia que el teatrero encontró para lograr este cometido es volver a las fuentes: la compañía, la cooperativa, el grupo.
Por eso Breve enciclopedia sobre la amistad, es una obra de teatro y, a la vez, es un grupo: el grupo BESA (sus siglas). Y bien les salió porque hace cuatro años que vienen pedaleando.
En esta, el autor y director, Tomás Masariche, introduce un cuentito cálido y sencillo, explica intentando no dejar a nadie afuera, sobre cada procedimiento, cada imágen que mostrará sobre el escenario, pero es interrumpido, corrido, estratégicamente opacado por los otros cuatro intérpretes sobre el escenario.
Tomás dice que pensó en su papá que decía “me gustó, pero no entendí” o “no me gustó, y encima no entendí nada”.
Para quién tenga pensado verla, no hará falta que les adelanten nada, porque nada les será esquivo o confuso, pero aún así, esta sería la sinopsis: Son los 90 ‘s. Celso (Max Suen) y Celia (Felipe Saade) son dos adolescentes que deciden no irse de vacaciones y pasar el verano juntos. Ella tiene plata, él no. Entonces, para cubrir con las necesidades de ambos, ella le propone a él que sea su geisha: dinero por entretenimiento. Por supuesto que el acuerdo comercial tiene mucho de excusa y poco de conveniencia.
Lo más importante de la obra es el vínculo, pero hay un relato: Celso está enamorado de Saul, el kioskero. El cuentito es la aventura de salir a encarar con el enorme riesgo que implica.
Alrededor del cuento está la vorágine. En escena también está Casandra Velázquez que para decir mal y pronto hace de todo (baila, mueve las luces, hace vestuario, presenta, performa) y también está Maga Clavijo que toca el violín, el bajo, hace de DJ.
Como sucede con este tipo de teatro, la escena parece caótica, está fragmentada, entra y sale de la ficción despreocupadamente y los bordes de sus partes se esfuman. En un momento vienen de leer en su enciclopedia (que sólo tiene de la “E” hasta la “J”) la palabra “follar” y se cruzan accidentalmente con otra, “folla”, que dice: “Junta o mezcla de muchas cosas diversas, sin orden ni concierto, por diversión o capricho. / Lance del torneo en que batallaban dos cuadrillas desordenadamente. / Diversión teatral, de carácter improvisado, compuesta de varios pasos de comedia inconexos, mezclados con música.”.
La intención del grupo es que se trasvase el placer. Es explícito durante la función que no es sostenible hacer el esfuerzo escénico por una cuestión material. Entonces, el plan es disfrutar y que ese disfrute pase de lo personal a lo colectivo y del colectivo al espectador. Por ejemplo, en un momento hacen uno de muchos efectos pavotes (y geniales) y Felipe Saade dice “este me re gusta”. El acuerdo es plata por entretenimiento.
El ejemplo paradigmático y simbólico de esta búsqueda es la imagen central de la obra. Luego de un apagón, el público se reencuentra con los cinco cuerpos, acostados, en traje de baño, en reposeras. En una imagen icónica. Lo que termina por transformar esa imagen pictórica es un detalle: la reposera de Tomás está rota. No estaba rota cuando hicieron fotos en el 2022 o cuando hicieron el precioso programa que dejan cuidadosamente en cada butaca. Devino rota y la decisión fue darle lugar a ese accidente, a esa asimetría. Siguen juntos, en ese coreografía, a pesar de esa incomodidad material.
El director menciona dos referencias que lo acompañaron en la construcción de este mundo delirante y virtuoso: una es visual, los climas apesadumbrados y solitarios de Gregory Crewdson y Edward Hopper. Quizás su intención no es centrarse en la oscuridad vacía y fría de esos mundos; sino en los detalles de luz, donde una persona encuentra un refugio. Como el final de su obra, que es una imagen tan universal de la amistad que te deja como un soplido en la nuca.
La otra es una película del Nuevo Cine Checoslovaco llamada Daisies de Věra Chytilová. Un relato feminista y desencantado sobre el régimen comunista en retaguardia y las formas de arte clásico que necesitan ser revisados, destruídos y vueltos a construir. Así explicada parece un bodrio pretencioso pero comparte con la obra del Grupo Besa ser todo lo contrario: irreverencia, ritmo y disfrute.
Como una última clave de lectura, traer la idea de Ursula Leguin sobre apuntar a que la ficción sea menos como una lanza y más como una bolsa donde se reúnen cosas valiosas. Eso parece buscar esta “enciclopedia”.
Reescribir una enciclopedia es proyectar un mundo fuera del escenario, es transformarlo. El fuera de campo es Saúl. Hay un deseo de estar con él y de compartir de la misma forma que se comparte con un amigo (el refugio). Celso quiere regalar su enciclopedia. Hay algo inocente y naif pero también, una convicción soberbia en el amor y el encuentro.
Se puede decir, entonces, que no sólo porque la pasan bien siguen, cuatro años después, insistiendo en traer de vuelta a Celso y a Celia. Será que la tienen que hacer hasta que un “Saul” no sea una imagen real y cotidiana sino una obsoleta acepción de una palabra que ya nadie usa.
Ficha:
Dramaturgia: Tomás Masariche
Intérpretes: Maga Clavijo, Tomás Masariche, Felipe Saade, Max Suen, Casandra Velázquez
Vestuario: Nadia Sandrone
Diseño de luces: Alejandro Velazquez
Diseño sonoro: Maga Clavijo
Realización Audiovisual: Proyecto Excursus
Fotografía: Be Clavijo, Julieta Horak, Jazmín Robles
Comunicación: Estudio Karai, Viki Masariche
Asistencia técnica: Milagro De Catamarca
Producción: Eva Palottini
Colaboración en dramaturgia: Iván Hochman
Dirección: Tomás Masariche
Agradecimientos: Mechi Castillo, Flavio Dragoset, Planta Inclán, Mariano Olmedo, Valentina Olmedo, Paula Sanabria, Cesar Ulloa Cuellar, Ariel Vaccaro, Sofia Zaragoza
Compañía: Lxs Besa Composición Musical: Maga Clavijo
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