Protocolos

Protocolos

Reír con los dientes apretados

La obra se divide en dos episodios independientes, interpretados por los mismos actores y basados en la misma temática.

Episodio uno: Un efectivo antidisturbios tiene problemas de conducta en su trabajo, algunas sensibilidades incompatibles con la tarea que tienen encomendada, algunos recuerdos se vuelven recurrentes, perturbadores, poco prácticos. Es por esto que sus superiores, a fin de evaluar su continuidad en la fuerza, lo envían a realizar una validación psicotécnica con el psiquiatra de la institución. Sobre esta anécdota se construye la primera parte del espectáculo, sobre la relación de poder que se pone en juego dentro del consultorio, sobre las fuerzas de control que se aplican sobre las fuerzas de control, de sus problemas, sus límites y su improbable eficacia.

Episodio dos: En un refugio que debería ser secreto, se reúnen dos agentes de inteligencia, con más formación en la tarea de sicarios que en la de espías. El riesgo a la traición es permanente; la bala traicionera puede entrar por la ventana o salir del arma de ese que tienen enfrente. Entre tanta tensión y riesgo, los agentes comienzan a descubrir impulsos y sentimientos hasta entonces inconfesables. La doctrina protocolar los ha vuelto insensibles, superficiales, eficaces. Eso esté tal vez a punto de cambiar.

Los dos espacios se identifican y diferencian con claridad, construidos con algunas variaciones sobre los mismos objetos; con estos mínimos movimientos y el cambio de vestuario alcanza para modelar con claridad las características propias de cada espacio y circunstancia.

La obra tiene, por momentos, atisbo de musical disparatado, de policial negro, de tragedia, de comedia, una variedad de estados que pone a los actores en el desafío de reconvertirse permanentemente. Utiliza intertextos, diálogo y complicidad con el público. Esta heterogeneidad está sostenida en el impetuoso trabajo de los dos actores y en un compacto ritmo de comedia.

Protocolos es una obra que se propone examinar los límites y condiciones a los que se es capaz de llegar en el afán de seguir las reglas y las órdenes, pero que en su desarrollo se encuentra con muchos otros temas y tramas que enriquecen el trabajo, que contiene cierta paradoja al ser una obra que recurre a los protocolos propios de una función de teatro. Un trabajo que se aboca a la difícil tarea de, con temas de trágica actualidad, hacer una comedia mordaz y disparatada.

Este talentoso equipo logra el cometido.

 

Ficha:

Autoría:

Alejandro Stilman

Actúan:

Gerardo Martinez, Ernesto Ocampo Ríos

Asistencia de dirección:

Brisa Libertad Hunglinger, Ailén Denise Rosales

Prensa:

Andrea Fueguin

Dirección:

Alejandro Stilman

 

Género

Comedia dramática

 

Categorías: Reseñas

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