Trópico de vidrios
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Descalzo entre versos
Trópico de vidrios es una apuesta difícil. No es un emprendimiento para cualquier director combinar autores tan importantes como William Shakespeare, Miguel de Cervantes y Pedro Calderón de la Barca, entre otros. El texto, aun así, está logrado: consigue trazar un hilo conductor que trata principalmente sobre el amor, pero también sobre reflexiones acerca de grandes “Tópicos” o “Trópicos” de la vida, preceptos filosóficos que atingen a todo ser humano. La obra pone a dialogar distintas épocas y sensibilidades sin que el material pierda unidad, y encuentra en la palabra poética una forma de interpelar problemáticas profundamente contemporáneas.
Tal vez la mayor dificultad de la obra radique en poder otorgarle cuerpo y acción a la gran selección de versos, más aún con sólo un actor en escena y casi sin escenografía ni utilería: un sillón pequeño, una mesita con una botella y una copa de vino. Esa austeridad escénica, potencia el peso de la palabra a la vez que deja expuesto al actor frente al desafío de sostener la atención únicamente desde la presencia y la intensidad interpretativa.
Un gran acierto del director Mario Moscoso en Trópico de Vidrios fue la decisión de tener música en vivo, a cargo de Elsa Cecilia González Bolia, quien realiza una bella interpretación de músicas clásicas en violín y piano. Los instrumentos generan un diálogo lúdico con los textos y la actuación, dando espacio, tiempo para respirar y un clima para ensoñar. La música no funciona sólo como acompañamiento, sino como una presencia escénica que amplifica el tono emocional de cada fragmento y construye una atmósfera sensible.
Se destaca la actuación de Hernán Schifano, quien no tiene casi elementos en los que apoyarse más que su propio cuerpo. Atraviesa de ese modo, en soledad, de un concepto a otro, de una afección a otra y pasa por diferentes estados y corporalidades. Durante toda la obra está descalzo, lo que genera aún más una sensación de desamparo y vulnerabilidad. Aparte del juego con la música, aparece también un vínculo interesante con el cuerpo y las luces, que proyectan sombras gigantes en la pared inusualmente blanca en los momentos en que Hernán retrocede hasta el fondo. Allí, la obra encuentra algunas de sus imágenes más potentes: un cuerpo pequeño frente a la inmensidad de sus propias sombras y de los grandes interrogantes humanos que los textos evocan.
Ficha
Idea: Mario Moscoso
Actúan: Hernan Schifano
Músico En Escena:Elsa Cecilia González Bolia
Equipo De Producción:Compañía La Escena Libre
Prensa: Analia Cobas, Cecilia Dellatorre
Marketing: Medios A Tu Alcance
Dirección: Mario Moscoso
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