La Apocalipsis existe

La Apocalipsis existe

Ficha

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    Coral

 

El verdadero “humor para entendidos”

En “La Apocalipsis Existe” la risa de los espectadores es la música celestial: carcajadas liberadoras y contagiosas que resuenan en la sala durante casi la totalidad del espectáculo.

Después del éxito del regreso de “Cha, Cha, Cha” en el teatro, Peperino rogaba su propio espacio de expresión y Fabio Alberti respondió con esta obra que se convirtió en una misa que celebra el humor y el absurdo.

La trama cuenta los orígenes y legados de Peperino Pómoro, un mártir milagroso en torno a quien se ha desarrollado un culto de fe. La obra se sostiene en este “contrato religioso” con el público, que forma parte activa de una liturgia hilarante.

El reconocido personaje del cura oficia una misa en un lenguaje entreverado y con citas imposibles. Anuncia con solemnidad y desparpajo que “el fin ya está entre nosotros”: en medio de un trance de alucinaciones narra lo que va a suceder en el año 2039. De ahí el título de la obra: “La apocalipsis existe”.

La puesta en escena es austera, con pocos elementos, y se apoya fundamentalmente en el trabajo actoral. Fabio Alberti le pone el cuerpo a múltiples personajes del universo creado en torno a Peperino. Lo da todo: se sobrepone a las dificultades técnicas y a las exigencias físicas que demandan ciertos roles como “El Ángel de Brito” que recorre el espacio entre saltos y giros.

El dispositivo escénico se completa con Rolo Biondo, quien aparece como contrapunto y contribuye de manera impecable a la construcción de las escenas. Ambos actores comparten un estilo único y un timing humorístico preciso. Incluso en silencio, generan comicidad: hay una gestualidad y una energía que ya predisponen a la risa antes de que cualquier palabra sea dicha.

El humor que se despliega en escena combina lo físico, lo absurdo y lo ácido, con una impronta que aparenta ser improvisada, pero que responde a un fuerte trabajo de guión. Una estructura sólida que, de vez en cuando, permite desvíos inesperados vinculados a la actualidad.

Detrás del delirio hay una crítica fuerte y directa: las escenas satirizan situaciones que dejan en evidencia ciertos abusos de poder en las religiones y que aparecen como blancos de un humor negro que incomoda. No se trata de un humor inocente: hay momentos en los que la risa se apaga y el silencio se instala como respuesta.

Esa tensión convive, a su vez, con pasajes de humor más ingenuos y descontracturados que logran un vaivén constante entre registros que descolocan y mantienen la atención.

Las visuales aportan un universo propio. Con una estética que remite directamente al ciclo televisivo Todo por $2. Los supuestos anunciantes del espectáculo construyen segmentos de un estilo exagerado y kitsch. Se convierten en un ingrediente clave que dialoga con la escena y enriquece la propuesta general.

Peperino Pomoro es “casi  una experiencia religiosa” desbordada, irregular por momentos, pero sostenida por una potencia actoral y un vínculo histórico con el público que la vuelve única. Un ritual de risa, crítica e improvisación donde todo puede suceder.

Una vez más, Fabio Alberti no falla. Como diría “Beto Tony”: ¡Está bieeeeeen!

 

Ficha

Actúan: Fabio Alberti; Rolo Biondo

Producción general: Giuliano Bacchi
Guión y dirección: Fabio Alberti

Duración: 70 minutos

Clasificación: +13
Género: Comedia satírica

Categorías: Reseñas

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