El mecanismo de Alaska

El mecanismo de Alaska

Ficha

  • Datos de funciones:

    nfo de las funciones en nuestra cartelera

  • Prensa:

    Pablo Lancone

 

Repaso de un amor memorable

El piano reposa en un lateral del escenario y los dos protagonistas están en la escena, bailando desaforadamente, como un ritual que se inicia y termina dejando el cuerpo a la euforia.

Cuando la música suena a manos del intérprete y compositor Stevie Marinaro, los dos jóvenes protagonistas repasan su historia familiar, desde el nacimiento hasta el encuentro donde nace el amor en la Universidad Nacional de las Artes. Un bello repaso de esos acontecimientos que relatan y traducen en la piel, en cada movimiento, como si esos recuerdos volvieran a nacer, una y otra vez, como si fuese posible renacer cada momento, cada deseo.

Los actores vestidos de la misma manera, mimetizados incluso en sus movimientos,  logran encarnar, a los ojos de los espectadores, un mundo interior y exterior rico en detalles, en minúsculas escenas que dan cuenta del contexto circundante, de los bellos acontecimientos, de las dudas que los asaltan y de la vida teatral que los une.

Palabras, palabras, palabras. ¿Acaso hay forma de describir el amor, el enamoramiento? El guión elaborado por los Pipis Teatro da cuenta de esa chispa multicolor, de ese fuego sagrado. Las interpretaciones utilizan una pragmática del juego corporal, cambian la orientación y disposición, se mueven por todo el espacio escénico, extienden sus obras como modo de representación clásica, quizás, o como modo de acariciar ese recuerdo y cambian la entonación de la voz como de vestuario. En este aspecto, el despliegue físico y actoral de Federico Lehmann, Matias Milanese y Camila Marino Alfonsin es la llave para acceder a este universo maravilloso, propio de las historias de amor y la pasión marica.

El trabajo de Camila Marino Alfonsin es clave para trasmutar su accionar, desde un laburante, pasando por un gato hasta ser la hija adolescente. Cambios que vienen acompañados de modificaciones en su disfraz y en el uso de elementos sutiles, como las orejas de un gato o el pelo azul adolescente, que dan cuenta de esa transformación.

En el medio de la verborragia, desde el guión brillantemente elaborado, surgen repasos sobre la historia lgbt en la televisión como la entrevista de Mirta a Cris Miró llegando a tiempos recientes del matrimonio igualitario.

En cuanto a la puesta en escena, cuenta con elementos mínimos como un cajón blanco con luces, representando un pequeño escenario, teatro dentro del teatro, una especie de retazo blanco con el título de la obra: “El mecanismo de Alaska” y que al desplegarlo, surgirán palabras que tienen relación directa con un poema leído en la obra. Luego, se incorporarán otros elementos como el marco de un cuadro, una silla y papeles dispersos, todos elementos útiles para el desarrollo de las escenas.

Por último, la iluminación deja observar plenamente las expresiones de las interpretaciones y los movimientos coordinados del grupo teatral. Solo, en algunos momentos, surge la oscuridad y una tímida luz se refleja en los actores, para dar lugar a un momento de intimidad compartida.

Esta magnífica obra “El mecanismo de Alaska” es la primera trilogía de las pasiones elaborada por los Pipis Teatro, donde el amor marica y la pasión teatral, confluyen en un acto de amor, verborragia y poesía.

 

 

Ficha:
Actúan: Federico Lehmann, Matias Milanese, Camila Marino Alfonsín.Dramaturgia: Federico Lehmann.
Dirección: Los Pipis Teatro.

Género: Comedia dramática
Música original y música en vivo: Stevie Marinaro.
Diseño de movimientos: Los Pipis Teatro, Elina Marchini Solaligue.
Diseño de vestuario: Uriel Cistaro.
Diseño de luces: Miguel Coronel.
Realización escenográfica: Pol Ajenjo, Guni Otero (Dicha Cotidiana), Mariano Pugliarello.
Asistentes de dirección: Paula Sanabria, Federico Pezet.
Prensa: Pablito Lancone.
Producción: Los Pipis Teatro, Santiago Tezza, Lautaro Sosa Ruiz.

Categorías: Reseñas

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