Bailarinas incendiadas

Bailarinas incendiadas

Ficha

  • Datos de funciones:

    Info de las funciones en nuestra cartelera

  • Prensa:

    Arthause

 

En las raves también se aprende:

El bajo de una música techno da la bienvenida a los espectadores de la obra Bailarinas incendiadas. Luces azules y neón tiñen toda la estancia. A la derecha, un dj detrás de una mesa de mezclas revuelve la música con sus manos, y unas bailarinas con largos y blancos tutús conducen al público a sus asientos (en el suelo o en algunos taburetes). En un enorme proyector unas letras se empiezan a escribir: Esto no es una obra. / Esto es una fiesta. / […] En realidad, sí es una obra / Pero intentamos que no deje de ser una fiesta. / Una fiesta acá. / En un momento imaginamos hacerla en un lugar destruido. / También pensamos hacerla todos – público y nosotros – arriba del escenario de un gran teatro.

Y cómo dictan las letras, empieza la fiesta: una repleta de bailes llenos de humo blanco, de fuego ficticio y del espasmo de los músculos. Bailes ignífugos. Bailes lejanos, angustiados, liberatorios, que se despliegan por todos los rincones de la sala. Las bailarinas atraviesan la música; a golpes, a patadas, en giros, por los aires. Pero de repente, todo se para – la música, sus cuerpos, las luces – y las actrices empiezan a contar al público historias de compañeras de baile de un pasado que no vivieron, pero que aún recuerdan.

Viajan primero al París del año 1842, donde una bailarina llamada Emma Livry fue devorada por el fuego de las candilejas. Luego narran otros casos en los que las carnes de diferentes bailarinas acabaron igualmente incineradas: Londres, Ámsterdam, Buenos Aires son algunas de las ciudades donde los escenarios o los tutús de las bailarinas terminaron quemados.

Son casos extraños, sospechosos, llenos de sombras y misterios que parecen haber sido silenciados con el paso de los siglos. Por eso, el elenco de Bailarinas incendiadas trata de encajar las piezas de este puzle. Proyectando diversos planos de los teatros, de los canales por los que antiguamente se transportaba el gas que alimentaba las luces, o recuperando la historia de los tutús ignífugos, las performers trazan toda una red histórica en la que se mueven bailando.

A través del verso, la música en directo, la tecnología videográfica y la crónica histórica, las intérpretes reconstruyen aquellos tiempos en los que las vidas de sus compañeras eran consideradas prescindibles. De este modo, logran tender un puente entre el pulso frenético del techno y la investigación de archivo, llevando al público hacia lugares imaginarios y remotos. Demostrando, en definitiva, que la memoria también se puede recuperar a través del cuerpo y que la historia todavía se puede aprender en la catarsis de una rave.

Ficha:

Performers: Luciana Acuña, Carla Di Grazia, Agustín Fortuny, Milva Leonardi, Julián Cabrera
Texto: Mariana Chaud, Alejo Moguillansky

Diseño de vestuario: Mariana Tirantte

Diseño de espacio: Matías Sendón, Mariana Tirantte

Video: Alejo Moguillansky

Música: Agustín Fortuny

Diseño De Iluminación: Matías Sendón

Asistencia de dirección: Carla Grella

Producción: Gabriela Gobbi

Coreografía: Luciana Acuña, Carla Di Grazia

Dirección: Luciana Acuña

Basado en una investigación de Ignacio González.

Categorías: Reseñas

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