El cuarto de Verónica
Ficha
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Datos de funciones:
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Prensa:
Max Czajkowski
La trama del horror
Un cuarto con muebles antiguos, una cama con una muñeca antigua, un cuadro, muchos elementos tapados que serán develados por la pareja de ancianos convivientes que reciben a una joven pareja, la socióloga y el abogado, que se conocen de manera reciente, tal vez demasiado reciente para dar lugar a sospechas.
Así comienza, la obra teatral: “El cuarto de Verónica” de Ira Levin, con una atmósfera extraída de “El Bebe de Rosemary” que se caracteriza por ser lúgubre, intrigante, manteniendo en vilo al espectador ante un escenario con muebles antiguos y elementos tétricos, esenciales para la obra.
El argumento se centra en una pareja que acepta la invitación de un matrimonio entrado en años. Al llegar a su casa, ingresan al cuarto de una hija ausente como si el tiempo se hubiese detenido. Es así que la anciana le pide a la socióloga que caracteriza a un familiar utilizando el vestido y la entonación de una niña con problemas de salud. Desde ese momento, ella queda sola en el cuarto esperando la llegada de ese familiar y todo empieza a trastocarse. Como en un cuento de terror, nada es lo que parece, nada es previsible y la fusión entre realidad y locura es una línea delgada donde transita el argumento y las interpretaciones.
Aquí, es clave la actuación que desarrollan los intérpretes, modificando la entonación de la voz, la postura, cambiando el vestuario, pasando de la calma al delirio en una entrega física que utiliza todo el espacio escénico. Esta entrega arrolladora es la clave para el desarrollo de la trama y para mantener al espectador atento a cada gesto, cada movimiento e intención de los personajes. Todo parece mantenerse en una sospechosa calma que puede quebrarse en cuestión de segundos.
Cabe destacar que la protagonista, Tania Marioni, desarrolla un gran trabajo logrando transmitir de manera excelente la vulnerabilidad y la confusión necesaria para que el público sienta su desesperación.
Además, el trabajo de vestimenta es fundamental para la trama. El contraste entre la ropa moderna de la pareja joven y el vestuario de época de los anfitriones establece visualmente el conflicto central: el choque entre el presente y un pasado que se niega a morir. La textura y los cortes de la ropa ayudan a definir la rigidez y la extrañeza de los personajes mayores desde el primer segundo.
En cuanto a la iluminación, el diseño juega constantemente con las sombras y los focos puntuales, logrando separar la realidad de la ilusión. En este aspecto, el uso de tonos cálidos permite observar la escena de un cuarto detenido en el tiempo y la transición de luces, enlaza los momentos donde la realidad y la locura son difusas.
En conclusión, la obra: “El cuarto de Verónica” dirigida por Adrian Lázare es una excelente propuesta para sorprenderse de la trama y las excelentes interpretaciones que oscilan entre el terror y la crueldad humana.
Ficha:
Género: Suspenso
Elenco
- Silvia Kutika
- Fabio Aste
- Tania Marioni
- Luis Porzio
Equipo técnico y creativo
- Música original: Martín Bianchedi
- Vestuario: Fernando Cuellar
- Traducción: Adrián Lázare
- Diseño gráfico: Leandro Arniquez
- Dirección y producción: Adrián Lázare
- Prensa y difusión: Max Czajkowski
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