La terquedad de las cucarachas

La terquedad de las cucarachas

Ficha

  • Reparto:

    Funciones: Viernes 21hs, Sábados 21 y 23hs, Domingos 21hs
    El Fino Espacio Escénico (Paraná 673)

  • Salas:

    Prensa: Circe cultural

 

Cuando el teatro es piensa a sí mismo

Prosperi y Fraguli, patrón de fábrica y delegado sindical, respectivamente, discuten fervorosamente un ajuste de salario para los empleados. El texto críptico deja entrever una pieza teatral de diálogos profundamente reflexivos. Repentinamente, uno de los dos patina con su línea ante un vocablo prácticamente extinto en nuestro lenguaje. La indignación corrosiva del intérprete arrastra a su compañero a romper la trama. Los inunda la conciencia de la sala: una mesa desvencijada, unos telones de fondo, utilería de otras obras imposibilitan a los personajes llevar su deseada puesta en escena, y esto les resulta inconcebible. Entre la ficción y la realidad ficcionada, La terquedad de las cucarachas dispara contra el hacer teatro al ensayar sus pasiones y vicisitudes.

La pieza, ante todo, es un juego de expectativas con el espectador, reformulado constantemente. Estos dos personajes comienzan a despotricar contra un director que, según ellos, realiza su tarea convocado por sus instintos más concupiscentes. Esto es, los que los hace contratar a Daniela y Carolina, dos esbeltas muchachas que inundan la escena con papeles sórdidos frente a un planteo inicial del burgués contra el proletario; el de secretaria y representante del ministerio. Pero, lejos del lugar en que el texto las coloca, las actrices desafían a sus compañeros masculinos, desterrándolos de escena para competir entre ellas. El tablero es pateado una vez más cuando ellas resuelven la situación como una cuestión de género, invitando a dos personajes más, hermanas, a representar a sus exiliados compañeros hombres en una versión femenina de la obra. Pero, con éste último cambio, el pacto de ficción ya ha sido resquebrajado en demasía, dando lugar al humor absurdo y al espacio de reflexión sobre lo que normalmente podríamos denominar, “el under”.

Es que la composición escénica está concebida para una producción en pequeño. Lejos de ser un mero entrenamiento teatral (hazaña que, sin duda, también logra), la obra escrita y dirigida por Rubén Mosquera elige, con sumo ingenio, la ampliación de lo verosímil dentro del teatro. Pone en juego una pregunta que, quienes hemos viso más de una obra del circuito off (y ni hablar de quienes participan) nos hemos preguntado más de una vez: ¿qué hacemos acá? ¿Qué moviliza con tanta pasión a un grupo de artistas a trabajar en condiciones notoriamente precarias? Ese innuendo político que propone la obra no deja títere con cabeza: los personajes hablan del sistema de puntajes, de los camarines hacinados, de la clausura de salas. Qué mejor manera de servir esa pregunta quizás incómoda que con su cuota de humor absurdo y coral, de personajes que representan todos los deseos y variaciones del ser actor, sin omitir sus desventuras y patetismos.

La terquedad de las cucarachas es, sin lugar a dudas, una idea nueva dentro de un atiborrado mundo de propuestas teatrales. Con una ambición moderada que le permite ser eso y más, la propuesta pide a gritos una mirada inteligente por parte del espectador, una platea presente y directamente interpelada por sus representantes que debe operar con ellos para transformar la sala en el sinfín de espacios que propone, para reflexionar el ejercicio teatral en cada uno de sus movimientos. Su concepción integral, pensada hasta el detalle y a la vez fresca como para dar lugar a la audiencia de que dude de cuan guionado/improvisado son algunos intervalos hacen que La terquedad de las cucarachas sea una imperdible del teatrero asiduo.

Ficha:

Dramaturgiay dirección: Rubén  Mosquera

Actúan: Mario Campodónico, Stefanía Domínguez, Rubén Franchini, Irina Juárez Sibello, Antonella Kruger, Justina Ovejero, Ariel Trapani

Categories: Reseñas

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