Yo no soy Amy

Yo no soy Amy

La música perdura

Los músicos aguardan en el escenario cuando Adrián Scaramella y Alejo Caride salen a escena para presentar y contextualizar el espectáculo. Apenas suenan los primeros acordes, la voz de Amy Winehouse surge de las sombras, subiendo al escenario mediante la interpretación de Mariú Fernandez.

Oscilando entre el recital y el teatro, Mariú con libro de Osvaldo Bazán y dirección de Juanjo Marco realizan este viaje iniciático a la vida y obra de Amy Winehouse.

En un momento, Mariú cuenta un viaje en auto por Angel Gallardo, escuchando la voz del locutor de la radio que anuncia la muerte de una cantante británica: Amy Winehouse, los frenos que se clavan de repente, bocinazos, algún comentario machista sobre la forma de manejo y como consecuencia del accidente, Mariú comienza a fundirse y confundirse con Amy, la identidad se trastoca. Esta anécdota contada con agilidad como si el hecho narrado podría vivenciarse, conduce al espectador a un punto nodal que atravesará la obra: el otro yo de Mariú y la confusión identitaria con Amy, la célebre cantante británica.

En este aspecto, Mariú emula la vestimenta de Amy, el moño característico, la pollera de animal print pero no todo se reduce a una mimesis ligada al atuendo. La intérprete capta los gestos, las actitudes, la disposición física de Amy en una pragmática del juego corporal brillantemente elaborada.

Incluso, en los momentos de interpretación musical  otorga una expresividad visible con actos identificables de la figura estelar, llevando un registro vocal, una  entonación e incluso, los sonidos orgánicos de la interpretación vocal homenajeada.

Por otra parte, Adrián Scaramella y Alejo Caride hacen gala de su carisma, interactuando armónicamente con la intérprete y el público, otorgando dinamismo y gracia al espectáculo.

En cuanto a los músicos, la ejecución musical es brillante, posee energía, ritmo, intensidad y equilibrio en su grado justo, otorgando una calidad sonora que hace de un espectáculo una experiencia de disfrute.

En cuanto a la iluminación, el trabajo acompaña el relato, las anécdotas y la música, enarbolando momentos de intensidad de juegos lumínicos que sirven de apoyatura para generar espacios de confusión del personaje interpretado.

Además, es clave destacar que la dinámica de los músicos y la intérprete principal rompe la cuarta pared para hablar al público y generar mayor cercanía con el relato.

Por último, Mariú utiliza todo el espacio escénico e incluso atraviesa los límites para cantar y tocar el piano por fuera del escenario, como si de las sombras volviera la figura de Amy Winehouse para decir que su música perdura y no posee ninguna frontera.

En conclusión, la obra “Yo no soy Amy” es un espectáculo íntimo y vibrante donde las excelentes interpretaciones y el disfrute son el único resultado posible para un show que desborda de talento y música.

 

Ficha:

 

Género: Teatro musical

 

YO NO SOY AMY – Versión 2026

Idea original: Mariú Fernández

Libro original y versión 2026: Osvaldo Bazán

Elenco

Mariú/ Amy: Mariú Fernández

Chaman/ Coros: Adrián Scaramella

Taxista/ Mabel/ Coros: Alejo Caride

Big Band

Bajo: Nicolás Radicchi

Trompeta: Matías Bahillo

Batería: Joaquín Bonazzola

Guitarra: Francisco Megna

Saxo: Adrián Pérez Dorna

Teclado: Matías Dabanch

Asistente de producción/ Stage Manager: Maria Pia Casanova

Prensa: BMZ Comunicaciones

Coach Actoral Mariú Fernández: Dennis Smith

Diseño y Programación de Luces: Claudio Del Bianco

Dirección Musical: Nicolás Radicchi

Dirección original: Dennis Smith

Coreografías y Dirección General versión 2026: Juan José Marco

Categorías: Reseñas

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