8 mujeres

8 mujeres

Ficha

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  • Prensa:

    Raquel Flotta Prensa & Comunicaciones

 

Cuentas pendientes

Hay casas que guardan mucho más que recuerdos entre sus paredes. Detrás de las puertas cerradas, las relaciones familiares pueden convertirse en territorios de rivalidad, silencios incómodos y verdades que esperan el momento oportuno para salir a la luz. Basta una situación inesperada para que aquello que parecía permanecer bajo control se transforme en un entramado de sospechas, reproches y viejas heridas que vuelven a sangrar. En ese universo de apariencias, donde cada palabra puede esconder una intención y cada gesto despertar una nueva sospecha, se despliega 8 mujeres, la comedia dramática de Robert Thomas que convierte un crimen en el detonante de una convivencia tan explosiva como hilarante.

Dirigida por José María Muscari, la obra reúne a ocho intérpretes de reconocida trayectoria: Marita Ballesteros, Cecilia Dopazo, María Leal, Emilia Mazer, Linda Peretz, Juana Repetto, Silvia Pérez y Mónica Villa. La historia transcurre en una mansión aislada en las afueras de la ciudad, durante una noche de tormenta de nieve. Allí conviven mujeres unidas por lazos familiares y laborales que, ante una muerte inesperada, quedan atrapadas en un espacio del que no resulta sencillo salir. Lo que hasta entonces parecía una convivencia cotidiana se transforma en una investigación improvisada, en la que todas tienen algo que ocultar y cualquiera podría ser responsable del crimen.

A lo largo de los noventa minutos de función, el público es invitado a participar indirectamente de este juego de intrigas, tratando de reconstruir los hechos y descubrir qué se esconde detrás de las versiones de cada personaje. La casa se convierte en una suerte de tablero donde las sospechas circulan, las alianzas cambian y las declaraciones abren nuevas incógnitas. Los secretos acumulados durante años irrumpen sin pedir permiso y dan lugar a un fuego cruzado de acusaciones, ironías y pases de factura que dejan al descubierto las tensiones de una familia en la que los afectos conviven con el interés, la competencia y el resentimiento.

Uno de los principales atractivos de la propuesta reside en el trabajo de su elenco. Con recorridos artísticos diversos y una amplia experiencia sobre las tablas, las ocho actrices construyen personajes con rasgos definidos, aprovechando las posibilidades del humor, el suspenso y la exageración dramática que propone el texto.

Marita Ballesteros despliega su presencia escénica para dar vida a una ama de llaves suspicaz y abnegada, profundamente ligada a la familia a la que ha dedicado buena parte de su vida. Su interpretación aporta aplomo y una mirada atenta sobre los movimientos que se producen dentro de la casa. Emilia Mazer, por su parte, compone a la mucama con histrionismo, soltura y un manejo preciso de los tiempos cómicos. A pesar de su incorporación relativamente reciente al hogar, su personaje parece conocer mucho más de lo que está dispuesta a revelar, convirtiéndose en una pieza atractiva dentro de este rompecabezas de sospechas.

Linda Peretz aporta su experiencia y una marcada impronta humorística a la construcción de la abuela. Su presencia contribuye a aligerar la tensión y a potenciar el costado más disparatado de las situaciones. María Leal, en tanto, interpreta a una madre cuya relación con el dinero parece imponerse por encima de cualquier consideración afectiva. Su composición pone en escena una figura dominante, capaz de alimentar las tensiones familiares y de dejar al descubierto las contradicciones que atraviesan los vínculos.

Cecilia Dopazo construye su personaje desde la naturalidad y la organicidad, mientras que Juana Repetto interpreta a una de las hijas y transita el desafío de compartir escenario con actrices de extensa trayectoria. Entre ambas se establece un contrapunto que explota las diferencias entre sus personajes, pero también esas semejanzas inesperadas que aparecen cuando los vínculos familiares revelan comportamientos aprendidos, rivalidades heredadas y formas de actuar que se repiten de una generación a otra.

Mónica Villa aporta vivacidad y una impronta propia a su personaje, una tía soltera que parece encontrar refugio en sus novelas románticas y en sus fantasías sentimentales. Su presencia suma un matiz particular a la trama, mientras que Silvia Pérez compone a una tía de porte más estructurado, cuya llegada altera el equilibrio de la situación y modifica el curso de los acontecimientos. Ambas contribuyen a enriquecer el juego de personalidades y a ampliar el abanico de sospechas que sostiene la intriga.

La escenografía diseñada por Lula Roio recrea con claridad el interior de una mansión de época y ofrece el marco necesario para que los movimientos de los personajes, los encuentros y las confrontaciones se desarrollen con fluidez. El espacio escénico adquiere especial relevancia en una historia donde el aislamiento es una condición central: la casa protege, encierra y obliga a las protagonistas a permanecer juntas, incluso cuando la convivencia se vuelve cada vez más difícil. Esa imposibilidad de escapar del conflicto potencia la tensión dramática y permite que los secretos emerjan progresivamente.

El vestuario, diseñado por Rodrigo Lico Lorente y Gustavo Alderete para La Polilla, merece una mención especial. La selección de colores, las texturas y las características de cada conjunto contribuyen a definir la identidad de los personajes y a diferenciarlos visualmente. El vestuario no solo acompaña la época y el universo social de la historia, sino que también refuerza las personalidades de estas ocho mujeres, sus posiciones dentro de la familia y las distintas formas en que cada una se presenta ante las demás.

La dirección de Muscari encuentra en el texto de Thomas un terreno fértil para desarrollar una propuesta de entretenimiento que combina intriga, humor y conflictos familiares. El misterio funciona como motor de la acción, pero son las relaciones entre los personajes las que sostienen buena parte del interés: detrás de cada acusación aparece una historia previa, detrás de cada reproche se insinúa una herida y detrás de cada aparente certeza surge una nueva posibilidad.

8 mujeres es una propuesta que apuesta por el entretenimiento y por el disfrute de un elenco numeroso, con intérpretes que aportan experiencia, personalidad y diferentes matices a una historia atravesada por la sospecha. Sin buscar una profundidad dramática que exceda las características de su género, la obra ofrece una comedia ligera con tintes de suspenso y misterio, ideal para dejarse llevar por el juego de las acusaciones e intentar descubrir quién dice la verdad.

Porque, cuando una muerte inesperada reúne bajo un mismo techo a ocho mujeres con demasiadas cuentas pendientes, la pregunta ya no es solamente quién cometió el crimen. También cabe preguntarse cuántas verdades pueden esconderse detrás de una familia y cuánto tiempo pueden sostenerse las apariencias antes de que todo termine por salir a la luz. Entre risas, sospechas y revelaciones, la obra invita a disfrutar del placer teatral de no saberlo todo hasta el final.

Ficha

Elenco: Marita Ballesteros – Cecilia Dopazo – María Leal – Emilia Mazer – Linda Peretz – Juana Repetto – Silvia Pérez – Mónica Villa

Dirección: José María Muscari

Género: Comedia dramática. Misterio

Categorías: Reseñas

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