El jardín de los cerezos

El jardín de los cerezos

Ficha

  • Datos de funciones:

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  • Prensa:

    Adriana Schottlender

 

Chéjov, sin solemnidad 

El jardín de los cerezos llega con una versión que recupera el clásico de Antón Chéjov desde el humor, la exageración y una puesta dinámica. Lejos de la solemnidad que suele acompañar a los grandes textos teatrales, la propuesta encuentra en la farsa una manera de actualizar la historia sin perder su esencia.

La trama gira alrededor de una familia aristocrática rusa que atraviesa dificultades económicas y enfrenta la posibilidad de perder su propiedad, rodeada por un extenso jardín de cerezos que representa buena parte de su historia. Entre recuerdos, proyectos y decisiones que nunca terminan de concretarse, los personajes intentan sostener un mundo que está cambiando, aunque parecen incapaces de actuar para evitarlo.

La adaptación condensa el relato original en seis personajes y convierte el conflicto dramático en una comedia en clave de farsa, con situaciones disparatadas, diálogos ágiles y una buena dosis de ironía. Cada uno conserva sus contradicciones, pero sus rasgos aparecen acentuados hasta rozar la caricatura. El humor surge de la indecisión, las apariencias y las dificultades para aceptar una realidad que se impone.

Uno de los aspectos más interesantes de la propuesta es el aprovechamiento del espacio escénico. La disposición de la sala genera una cercanía particular con la acción, mientras los intérpretes circulan dentro y fuera del sector central de la puesta. Esta dinámica amplía las posibilidades del escenario, aporta movimiento y permite que las situaciones se desarrollen prácticamente a pocos pasos de los espectadores.

El trabajo del elenco es otro de los puntos fuertes. Lucas Land construye una Liubov expresiva y despreocupada, con gestos y actitudes que potencian el tono humorístico. Por su parte, Fabiana Serra aporta con Duniasha uno de los personajes más desopilantes de la propuesta, aprovechando los recursos corporales y la exageración para generar situaciones cómicas. El resto del elenco acompaña con personajes de personalidades bien marcadas, cada uno con su momento dentro del relato.

La dirección articula estas interpretaciones en una puesta de aproximadamente una hora, donde el vestuario, la música y los elementos escenográficos construyen una ambientación despojada que conserva referencias a la Rusia original. El ritmo y el juego teatral sostienen el humor sin desdibujar el conflicto central.

El jardín de los cerezos demuestra que un clásico puede encontrar nuevas formas de llegar a escena. Una versión descontracturada que transforma la melancolía de Chéjov en una comedia de personajes, donde las risas conviven con una idea que mantiene su vigencia: la dificultad de dejar atrás aquello que alguna vez fue propio.

Ficha

Autor Antón Chéjov

Dramaturgia y versión libre Giselle Ercolano

Dirección general: Mabel Decoud

Elenco

Lucas Land (Liubov)

Andrés Hirchmann (Gaiev)

Axel Govednik (Lopajin)

Serge Bigart (Trofimov)

Giselle Ercolano (Varia)

Fabiana Serra (Duniasha).

Asistencia de Dirección Coco Pearson

Musicalización Axel Govednik

Vestuario y marco escenográfico Lucas Land, Andrés Hirshman y Mabel Decoud

Peinados y maquillaje Lucas Land

Género  Comedia | farsa

 

 

Categorías: Reseñas

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