Proyecto Berta
Ficha
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Datos de funciones:
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Prensa:
Sonia Novello
Hay que mirar para que Berta exista
Un unipersonal que envuelve sin caer en la espectacularización de lo marginal. Presenta la historia de Berta, una mujer mayor en situación de calle que sobrevive entre perros abandonados, siendo su única motivación: rescatar y cuidar a los que, como ella, la ciudad decidió no mirar.
El inicio es un imán para la mirada del público. Un despertar parsimonioso, rodeado de ese silencio que emana la calle durante las noches. Su cuerpo se confunde entre las sombras, dolido y lánguido, tarda mucho en hablar, de echo antes de las palabras, es el gesto, algunos sonidos, el ritmo quebrado y, el vacío lo que expresan sus años en la calle.
La construcción del personaje evita dos trampas fáciles para este tipo de temática, sin victimizarla ni posicionarla en un lugar de heroína, sino que despliega un abanico de contradicciones que resaltan su humanidad, no porque no lo sea, sino porque la deshumanización son consecuencias del abandono y la indiferencia que este personaje atraviesa.
Entonces, en el arco dramático de la protagonista, representado de forma exquisita por María Seghini que, sin pausa sostiene el dolor y la ternura al mismo tiempo, permitiendo que exista Berta y, de un momento a otro ría, estalle de agresividad, negocie con las personas por el bienestar de sus rescatados, busque en la basura, sueñe y hasta le duela el pecho de amor. A partir de ahí, ella y la puesta en escena cambian de color, continua tirando de su carro-cama, pero estimulada por un nuevo deseo.
La dirección de Faty Arahuete es clave por el uso total de la sala teatral con paredes de ladrillo a la vista lo cual es brutalmente funcional al mundo de Berta. Los recuerdos ocupan un lugar destacado en una esquina, un ámbito más luminoso que aún sostiene su memoria. Un guion sonoro inteligente de tintes cinematográficos, construye la atmósfera espesa y habla el mismo idioma que Berta.
Proyecto Berta suspende la mirada alienada del paisaje urbano al que el público está habituado y deja de ver, de repente se proyecta frente a sus caras. Al fin al cabo, los perros abandonados y Berta simbolizan la misma metáfora, son invisibles hasta que alguien decide mirarlos.
Un plan teatral que no da respuestas masticadas, incomoda porque hace pensar y registrar el lugar que cada cual ocupa en ese paisaje del que todos son parte.
Un final circular que se espeja con aquel inicio de la obra, una resolución desgarradora que no suelta el pecho hasta incluso una vez concluido el espectáculo, incluso aunque Berta no se encuentre ante los ojos, aunque no se la vea, Berta existe.
Ficha:
Actriz: María Seghini
Dirección: Faty Arahuete
Género: Drama
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