Patricia Sosa en el Luna Park

Patricia Sosa en el Luna Park

Ficha

  • Datos de funciones:

    11/8 Luna Park

  • Prensa:

    Jimena Arce

 

Con luz propia

El gran escenario del Luna Park, teñido con luces y haces azules, una gran pantalla de fondo y a la derecha del público, la Orquesta Aeropuertos Argentina 2000 con más de 50 integrantes, del lado opuesto se ubicaran la banda y el coro, compuesto por Marta Mediavilla y Laura González. Minutos más tarde entra ella, con un enterito dorado con un amplio y original cinto negro, una campera de jean pintada, su frondosa y característica cabellera, se para delante del micrófono central y el show comienza.

Patricia no limita su concierto a cantar un tema tras otro, ella comparte y entra en comunión con su público, brinda sus canciones y charla mucho, sus temas son coreados por todo el estadio, mientras que sus palabras son escuchadas con atención y tan aplaudidas como la música.

La energía es innegable, los grandes éxitos no paran y los climas que recorre son múltiples, risas, alegría, lágrimas de emoción, todo es un torbellino que el público agradece con baile, palmas, vitoreos y canto desde la platea.

La orquesta acompaña de forma descontracturada, bailan y se divierten además de tocar maravillosamente y generar hermosos climas.

Por su parte es notorio que la banda “es familia” hay mucho entendimiento, se entienden súper bien con Patricia y son grandes músicos.  También así las bellas voces que la acompañan con los coros, que son nada menos que su hija Marta y Laura (que vale la pena mencionar es hija de otra grande: Julia Zenko), divinas con unos enteritos rosa y violeta brillantes, para acompañar a la protagonista.

La puesta de luces armada para bailar al compás de cada canción, tanto en colorido, como cantidad, formas y movimiento, diseños impactantes. La pantalla de fondo que en complemento con las dos que hay a los costados del escenario, van mostrando tanto partes del vivo, como imágenes relativas a cada tema, tiene un gran recorte escalonado en el centro, que sirve tanto para que se ubiquen algunos integrantes de la banda, como de puerta.

Realmente vivir su recital es una experiencia completa, ya que su potencia vocal, junto a su vibra tan limpia y transparente, que llega a la platea a través de sus palabras permanentes, es un combo que sin dudas vale la pena.

Patricia juega con su público, incluso en un momento invito a las parejas a bailar lento y los pasillos del Luna se llenaron de gente que abrazada, se movía al ritmo de su canto. Ella por su parte invitó a su marido, Oscar Mediavilla a bailar, pero él se limitó a saludar desde la platea y subir a saludar más tarde, casi como un paso de comedia.

La puesta general en manos de Valeria Ambrosio es ágil, con mucho ritmo tanto en lo musical como las imágenes, logrando un vaivén de sensaciones que no se detiene en ningún momento.

Una artista íntegra, divertida y generosa, que se rodea de pares, disfruta el show y se asegura que todos la pasen bien desde la platea. Un show sinfónico, pop-rock que da un paso más, que busca llevar música y conectar de corazón a corazón.

Categorías: Música, Reseñas

Escribe un comentario

Only registered users can comment.